“Quinieleando” para los Premios Óscar, parte II

¿Dónde lo habíamos dejado? Ah, sí… Solventados ya los premios que se ocuparán de alimentar el insaciable ego de los actores, vayamos a cosas más trascendentes sin meternos en el lodazal de los premios técnicos, que tampoco voy a hablar demasiado de aquello de lo que no sé casi nada. Así que sota, caballo y rey:

Mejor guión original: La cosa está entre Tarantino, por el western con más diálogo de la historia del cine, y Mark Boal, autor de 'Zero Dark Thirty'. Ambos se lo han ganado, pero la controversia que el guión de Boal causó en Estados Unidos (por hacer explícitas las torturas que el gobierno norteamericano utilizó para dar con el escondrijo de Bin Laden) podría jugar en su contra. Qué cinismo… Así que me quedó con Tarantino que, por lo demás, está condenado a irse a casita con las manos vacías.
Después de todo, la Academia nunca le ha comprendido.

Mejor guión adaptado:
Tengo 'Teams of rival: The political genius of Abraham Lincoln' en la mesilla de noche desde hace un par de meses y no cabe duda que adaptar semejante "tochaco" a la gran pantalla se merece un premio para su guionista, Tony Kushner. Pero creo que Chris Terrio, autor del guión de 'Argo', tiene más posibilidades. Aunque sólo sea por haber maquinado la coletilla más celebrada de la película: “Argo, fuck yourself!”. O, como creo que se tradujo al español, “¡Argo-derse!"

Mejor director: Esta es la categoría de la vergüenza torera. Nadie se explica por qué la Academia ha ignorado a Affleck, Bigelow y Tarantino. Desde luego, le han dejado el camino despejado a Spielberg, aunque Ang Lee podría ponérsele contestón. En la realidad contante y sonante, ganará el director de 'Lincoln'; en la paralela, aquella que hubiese ocurrido si las nominaciones se hubieran anunciado hoy, probablemente Ben Affleck se hubiese llevado el galardón. Daría para una película al estilo "Dos vidas en un instante", aquella en la que a Gwyneth Paltrow se le cerraba la puerta del metro en las narices.

Y mejor película: Hace dos meses, 'Lincoln' tenía todas las de ganar: una superproducción con el sello de Spielberg, Day-Lewis haciendo de las suyas, un personaje histórico querido y con carisma, la música de John Williams… Pero, premio tras premio (Globos, SAGs, Baftas, premios del sindicato de directores, el de los críticos…) 'Argo' ha barrido para convertirse, en el favorito indiscutible. Tiene lógica: es una película pensada para el consumo masivo, ni tan densa como 'Lincoln' ni tan controvertida como 'Zero Dark Thirty', ni tan ligera (solo a ratos) como "El lado bueno de las cosas". Vamos, una de las películas hecha para regocijo de la Academia. Por eso, apuesto por ella. Además, el premio vendría con anécdota: sería la primera vez desde "Paseando a Miss Daisy" en 1990, que la mejor película no tiene a su director nominado. Y la cuarta vez en la historia.

Dicho esto, me dispongo a tomarme un par de días de reflexión hasta el atracón del domingo. Que Billy Wilder reparta suerte.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.

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