Welcome to LA(X)

Nada más poner un pie en el aeropuerto, te das cuenta. No has llegado a un lugar cualquiera. En la cola del control de pasaportes, mientras rezas para que tu papeleo esté en regla y el funcionario de turno te perdone la existencia, te fijas en la familia que tienes justo delante de ti. Ella te suena, te llama la atención su rostro descansado, su look casual, pero perfectamente chic. Habrá viajado en primera, te dices mientras compruebas el abismo entre tú (fila 23, asiento central) y ella. Sus dos niñas pequeñas son de anuncio. Una dormidita en la silla, la otra reclama la atención de mamá. Él es alto y desgarbado, pero no le ves la cara. Algo llama tu atención, dos ventanillas más allá, Quentin Tarantino con americana negra y morada pasa el control sonriente, recibiendo cumplidos, perdiéndose entre los pasajeros que buscan sus maletas.

Vuelves a la familia. Es su turno. Les toca un funcionario particularmente arisco. En cuestión de segundos, su semblante cambia: sonríe, llama a un compañero, estrecha manos, reparte palmaditas en la espalda. Te fijas con más ahínco y por fin caes. Son Isla Fisher (lo poco que se salva de 'Despedida de soltera') y Sacha Baron Cohen, más conocido por sus metamorfosis varias en Borat, Bruno o El dictador. Resulta raro verle así, de paisano, con su mochila, sus botas militares y ejerciendo de papá. Él, que en su maquiavélica y magistral estrategia de marketing siempre promociona sus películas en la piel y el look de sus personajes.

Es mi turno. Paso sin pena ni gloria, pero con una sonrisa amable del señor que diligentemente ha sellado mis papeles. Ellos siguen de cháchara, sin prisas. Alguien se está encargando de su equipaje. Salen de allí con una veintena de cajas y maletas y con las gafas de sol y la gorra puestas.

Bienvenidos a LAX, el aeropuerto con más 'celebrities' por metro cuadrado del mundo, reflejo de la extravagante ciudad que se extiende ante sus puertas. 

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

La espía
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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.