"For your consideration"

Aún quedan 16 días, pero los Óscar se sienten en la ciudad desde hace semanas. Cada esquina, cada 'billboard' –dícese del cartel de publicidad de dimensiones mastodónticas– y cada periódico de la ciudad lleva la misma frase impresa: “For your consideration”. Es publicidad dirigida a los más de 6.000 académicos que decidirán quién se lleva a casa las estatuillas. Un sutil recordatorio de que su voto vale su peso en oro.

Puede que los candidatos este año sean bestias de alfombra roja como Jessica Chastain, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway, Daniel Day-Lewis o Bradley Cooper, pero aquí quienes parten el bacalao son otros. Están calvos, les sobran unos cuantos kilos y son los que pagan esos anuncios a toda página en campañas promocionales millonarias, son los productores y el gremio tiene un rey: el todopoderoso Harvey Weinstein, que este año está detrás de 'El lado bueno de las cosas' o 'Django desencadenado'. Especialista en la campaña de los Óscar, sus cintas han cosechado más de 40 estatuillas y su leyenda negra afirma que en sus años mozos era capaz de hacer campaña hasta en las residencias de ancianos donde vivían actores olvidados, pero con carné en vigor de la Academia y derecho a voto, claro.

Judi Dench, que ha logrado cinco nominaciones al Óscar y una estatuilla en cintas producidas por Weinstein, lleva tatuado “Judi loves Harvey” donde la espalda pierde su casto nombre. Y cuando Jennifer Lawrence recogió su Globo de oro hace un par de semanas por su papel en 'El lado bueno de las cosas', se lo agradeció con sorna desde el escenario: “Gracias a Harvey por haber asesinado a quién tuvieras que asesinar para que yo pudiera estar aquí hoy”.

Por cierto, adivinad con quién está casado el bueno de Harvey. Con Georgina Chapman. Ya, que no os suena de nada. Quizá hayáis oído hablar más de Marchesa, la firma de ropa de la que es fundadora. Distinguiréis sus vestidos de alfombra roja por la lentejuela a granel, la transparencia sin reparar en gastos y esa pinta de patinadoras sobre hielo que tienen todas las 'celebrities' cuando se enfundan uno de sus modelitos. Cualquier cosa por tener contento a Harvey y a su señora. Ya lo dicen los yankees: “Happy wife, happy life”.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

La espía
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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.