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El otro día leía un artículo sobre bodas con el que me sentí plenamente identificada. Venía a decir que si antes cada vez que decías "me caso" la respuesta automática de todos era un "enhorabuena" o incluso un "ya era hora" dependiendo de tu edad, ahora no raro es el que no te diga "¿estás loca? ¡con la que está cayendo!". Un razonamiento más que acertado teniendo en cuenta el dineral que inviertes en un solo día. 

Debo reconocer que cuando tomamos la decisión no éramos plenamente conscientes del coste de todo. Cierto es que el banquete se lleva el 80% del presupuesto, pero no hay que olvidar los precios de los vestidos, invitaciones, flores, música, viaje de novios... cuando empezamos a ver las primeras cifras empezaron los sudores fríos. Dos mileuristas, con hipoteca y crédito del coche de por medio. ¡Era imposible que pudiéramos pagarlo! Pero después de los primeros agobios, mi chico me dijo algo en lo que yo no había caído: si nuestros padres y abuelos lo habían hecho con mucho menos dinero, ¿por qué no íbamos a poder hacerlo nosotros? 

El truco está, como es lógico, en medir los gastos. Está claro que no podremos casarnos en un palacete, invitar a 700 personas, que un diseñador de prestigio me cree el vestido a medida ni que nuestra banda de música favorita venga a tocar a nuestra boda, pero siempre puedes encontrar un equilibrio entre lo que quieres y lo que puedes. Al menos eso es lo que estamos intentando. 

Como os conté, ya en la elección del sitio donde se celebraría el banquete tuvimos que descartar opciones que, aunque nos encantaban, no encajaban con nuestro presupuesto. Y ya que no hemos podido recortar en gran medida la lista de invitados, la solución no podrá ser otra que la de hacerlo con el menú. Quienes vengan a nuestra boda no podrán comer caviar ni bogavante, pero, ¿realmente es eso necesario para que la gente disfrute en nuestro enlace?

Lo mismo ocurre con el vestido. Ahora que ya voy a empezar a mirar qué me pondré el "Día B", muchas son las opciones que encontramos en este campo. Si antes solo se podía heredar el de tu madre, comprarlo en una casa de novias o alquilarlo, ahora cada vez más personas se atreven a hacerse con uno de segunda mano. Según un informe de EBay, durante el primer trimestre de 2012 se publicaron un 45% más de anuncios de vestidos de novia que el mismo período del año pasado. La oferta de vestidos se multiplica, pero no los precios. Más de la mitad de los vestidos de novia se venden por menos de 500 euros y de estos, un 24% se pueden adquirir por menos de 250 euros, mientras que en la calle oscilan entre los 1.000 y los 6.000 euros. Debo reconocer que la opción de ponerme un vestido de novia que ya haya llevado otra persona no me seduce demasiado, por lo que otra de las sugerencias que me han hecho es la de los vestidos "low cost". Firmas de moda que, aunque no sean propias de diseños de novia, cuentan en sus colecciones con modelos que bien podrían servir para dar el "sí, quiero". Es decir, decantarte por un vestido blanco o crudo de las colecciones de fiesta, una opción a considerar teniendo en cuenta, como todos dicen, "la que está cayendo". 

Autora Missu

Diario de una novia en apuros en busca de la boda cuasiperfecta.

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Diario de una novia en apuros en busca de la boda cuasiperfecta.

Missu

Diario de una novia en apuros en busca de la boda cuasiperfecta. El que pensaba que elegir pareja y decir "sí, quiero" era la única decisión a tomar estaba muy equivocado. Soy Missu y comienzo este blog cuando falta exactamente un año para el gran día. Os invito a acompañarme en esta cuenta atrás llena de preparativos, nervios e ilusión. E-mail: bloghastaquelabodanossepare@gmail.com

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