Mi primer paso fue la peluquería. Muchas pensaréis que qué tiene eso de especial, pero quienes me conocen saben muy bien que un simple "ir a cortarse las puntas" es uno de los actos que más pereza me supone. Pero aprovechando los últimos días antes de la subida del IVA me acerqué a sanear el pelo para empezar bien con mis propósitos.
Lo siguiente fue apuntarme al gimnasio. Un clásico que muchas repiten temporada tras temporada al que ahora yo también me he sumado. Si, ya se que quedan 9 meses para la boda y que el vestido debo encontrarlo a mi medida y no al revés, pero en mi caso es más una necesidad de actividad física más que de un afán por perder peso. No hay nada mejor que el deporte para olvidarse de las tensiones del día y dedicarse un poco de tiempo a una misma.
La tercera cosa que taché de mi lista fue ir al dentista. Llevaba meses pensando en ir pero nunca encontraba el momento, hasta que me negué ser una novia con los dientes apiñados. Sufriré unos meses de llagas, alambres y sin sonreír en las fotos, ¡espero que merezca la pena!
Y como no quiero seguir aburriéndoos con mi interminable lista de cosas que pretendo hacer antes de que llegue el mes de junio, termino por enumeraros una de las que encabezan el ránking y que prometo cumplir a rajatabla: actualizar con mayor frecuencia el blog.