Empezamos a planear todo con un año de antelación, y estaba muy claro por dónde había que comenzar: elegir fecha, tipo de ceremonia, lista de invitados, lugar para la celebración... después vendría el vestido (el cual por cierto todavía no tengo decidido) y menú de la boda, pero, ¿y ahora?
Mi novio, que es un gran aficionado a hacer listas interminables cuando tenemos muchas cosas que hacer, elaboró una nueva hace unos días. Salió interminable. Organizar el viaje de novios, comprar los anillos, elegir las invitaciones, contratar fotógrafo... y todo ello sin contar con los pequeños detalles que, aunque sean menos importantes, estamos planificando con la misma ilusión. Es decir, que tenemos tantos frentes abiertos que no sabemos ni por donde empezar. Así que ahí estamos, con una hoja de cuaderno llena de notas de "pendiente", mirando un poco de todo al mismo tiempo y sin plazos fijos a los que atenernos. Vamos, que como reza la sinopsis del blog, el que pensaba que elegir pareja y decir "Sí, quiero" era lo único por lo que había que preocuparse a la hora de casarse estaba muy equivocado.
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