Porque no se vosotras, pero yo siempre había tenido la (equivocadísima) idea de que una wedding planner no era más que alguien a quien pagabas muchísimo por organizarte un bodorrio por todo lo alto mientras tú te olvidabas de todo. Un puro esnobismo para las que no se molestaban lo más mínimo en planificar el día de su boda. Y nada más lejos de la realidad...
Una wedding planner no es más que alguien que te ayuda con sus conocimientos, su tiempo y sus gestiones a que tu boda salga perfecta. Tú decides todo, hasta el más mínimo detalle, pero ella es quien te aconseja en todo aquello que tú no sabes, quien te encuentra eso que estás buscando, quien tramita gestiones para las que no tienes tiempo o quien consigue el mejor precio para lo que quieres. Por no hablar de la importante labor que realizan el día del enlace sin tener que implicar a tu hermana, amiga, prima o madre a estar pendiente de todo.
Entonces, casi como por arte de magia apareció Carmen, la responsable de la empresa de organización de bodas Something Blue. Su profesionalidad y la ilusión que transmite al hablar de su trabajo me conquistó nada más conocerla. En un momento ya se había puesto manos a la obra con todo, y no dudé ni un minuto en que fuera ella la encargada de ayudarnos con todo lo que queda por organizar de nuestro enlace. Al fin y al cabo, estamos depositando nuestra confianza para una gran responsabilidad como es organizar uno de los días más felices de tu vida. Y eso no se lo dejas a cualquiera.
Y aunque reconozca que soy una de esas personas a las que les cuesta delegar en los demás, esta vez estoy realmente convencida de hacerlo. Confío en el buen hacer de Something Blue y en que, como reza su página web, mi chico y yo nos preocupemos simplemente, de disfrutar.
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