Antes que nada tengo que pediros disculpas por haberos tenido un poco "abandonados" en los últimos días. Y juro que no ha sido porque he estado tirada en una hamaca desconectada del mundo, si no porque como ya adelanté en el último post, estas iban a ser las vacaciones más productivas de la historia. ¡Y vaya si lo han sido!
Además de comer, comer y comer en cenas con familiares y amigos con la excusa de las fiestas navideñas, estos días sin trabajo han servido para ir avanzando en todo lo que respecta a la boda. Han sido diez días de madrugones en los que hemos puesto en marcha muchas ideas para los invitados que nos hacen especial ilusión, nos ha tocado hacer un exhaustivo recorrido por tiendas de proveedores nupciales, visitas a Ikea, tours por nuestra futura casa a amigos y familiares que la han convertido en un lugar de peregrinaje... en definitiva, no hemos hecho más que tachar tareas de nuestra famosa lista, y de paso incorporar muchas otras en las que no habíamos reparado. Vamos, que como dirían las abuelas, al final siempre son "las gallinas que entran por las que salen".
Como imagináis, son muchas las cosas que quedan por hacer, pero tenemos seis meses por delante en los que resolverlo, y aunque seguro seguirán surgiendo más y nuestra calculadora siga echando humo, el 2013 no ha podido tener un comienzo mejor. Y es que, por una vez, con más sentido que nunca, puedo decir aquello de "año nuevo, vida nueva".