El otro día, mientras contaba en el trabajo las últimas novedades sobre los preparativos de la boda, mi compañero Carlos me dijo una frase que bien merece el post de hoy: "Has visto demasiadas películas". Y aunque al principio le discutí esa afirmación, luego terminé por darle la razón al empezar a pensar en todas las cosas que Hollywood nos trata de vender como "normales" y que no pueden estar más lejos de la realidad. 

Por supuesto, todas sabemos que nuestro chico no va a venir a buscarnos en una limusina, con la música de la Traviata sondando a todo volúmen y un paragüas en la mano gritándonos que nos quiere, pero si es cierto que muchas veces nos dejamos llevar por la imaginación, y tendemos a idealizar situaciones de la vida cotidiana, elevando nuestros pies unos centímetros del suelo. 

En el caso de las bodas, la fantasía adquiere ya otra dimensión. Empezando por la pedida. Puede que algunas hayáis tenido ese momento en el que el camarero del restaurante más caro de tu ciudad te trae una copa de cava con un anillo de diamantes dentro, mientras una banda de violinistas tocan vuestra canción preferida; o incluso han puesto en el marcador del polideportivo de tu barrio un "¿quieres casarte conmigo?" en el descanso de un partido de fútbol, pero lo normal, es que haya sido algo mucho más personal y discreto, y no por ello menos romántico o ilusionante. 

¿Y qué pasa cuando dices sí? En una película tienes la boda de tus sueños organizada en tan solo tres semanas, y da igual que seas una condesa o una profesora de guardería, puedes permitirte todos los lujos que quieras. Yo no se cómo lo hacen Anne Hathaway o Kate Hudson, pero mi lista de cosas que tengo que hacer es interminable, y si a eso le sumas que con un año de antelación ya me ha costado encontrar sitio donde celebrarlo, la verosimilitud escasea por momentos. 

Lo mismo ocurre cuando vas a elegir vestido. Tú te imaginas que vas a ir a una tienda (que van a cerrar para ti sola) y con una copa de champagne en una mano y un trozo de tarta en la otra, vas a encontrar el vestido perfecto mientras tus amigas aplauden sentadas en un cómodo sofá gigante. Pues no, aunque te traten estupendamente, ni hay un cómodo sillón de cinco plazas ni tienes nada para comer más que los caramelos que están en el mostrador de la entrada. 

Está claro que podríamos seguir hablando durante horas del daño que Hollywood ha hecho en nuestro subconsciente, y de cómo cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. Pero, ¿sabéis que os digo? Que yo me quedo con la realidad, que se vive mucho mejor. 

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Autora Missu

Diario de una novia en apuros en busca de la boda cuasiperfecta.

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Diario de una novia en apuros en busca de la boda cuasiperfecta. El que pensaba que elegir pareja y decir "sí, quiero" era la única decisión a tomar estaba muy equivocado. Soy Missu y comienzo este blog cuando falta exactamente un año para el gran día. Os invito a acompañarme en esta cuenta atrás llena de preparativos, nervios e ilusión. E-mail: bloghastaquelabodanossepare@gmail.com

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