Arranca febrero, y con él llega la primera prueba del vestido de novia. La fecha se acerca, y aun no tengo decidido qué zapatos acompañarán al traje. Mi idea era encontrar algo cómodo, original y en un color que no fuera blanco, pero aún no he tenido tiempo de ponerme a mirar a fondo, así que he decidido empezar por lo fácil y echar un vistazo a los clásicos nupciales.
Sinceramente pensé que el tema de los zapatos iba a resultar más sencillo. ¿Encontrar un zapato blanco no puede ser tan difícil, no? Pues o yo soy un poco torpe, o no hay mucho donde elegir en este terreno. Están los clásicos stilettos, sin duda los más elegantes, pero también los más incómodos por tener el tacón tan fino y nada de plataforma. En el otro lado figuran los que habitualmente venden en las tiendas de vestidos de novia, de altura media, con un tacón ideal para aguantar horas y horas. Son la opción más lógica, confortables, discretos y con la posibilidad de ser forrados con la tela del traje, pero si no te convencen estéticamente (como es mi caso) pasan a un segundo plano.
De modo que mi búsqueda va orientada hacia un punto medio. La altura y la feminidad de un tacón alto, pero con la comodidad de que éste sea más grueso e incluya también plataforma delantera. En color blanco no he encontrado demasiado a precios asequibles, por lo que no me ha quedado más remedio que investigar entre las propuestas de lo grandes. ¡Qué le voy a hacer si Christian Louboutin, Charlotte Olympia o Jimmy Choo siempre convencen!
Ahora la cuestión es decidir entre ser comedida o decir aquello de "un día es un día". De momento, creo que me tocará seguir buscando y ver si mi primera idea, optar por algo diferente, no era tan descabellada.
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