La dimisión por motivos personales de Esperanza Aguirre, la Presidenta de la Comunidad de Madrid está siendo sin duda la noticia política, desde que ella misma lo anunciara en rueda de prensa esta misma tarde de lunes.
Esperanza Aguirre pone fin así a una carrera política enmarcada en unos ideales irrenunciables –como su principio básico, el compromiso con España y con la libertad-, y caracterizada en lo cotidiano por la obsesión por las personas, especialmente por la atención a los más vulnerables, la entrega absoluta al trabajo, la exigencia de lo bien hecho y, muy especialmente, la llaneza, la honestidad en la palabra y en el gesto. Este cóctel peculiar, que ha contribuido a convertirla en trending topic en multitud de ocasiones, le ha permitido dejar en la Comunidad de Madrid un indiscutible legado de éxitos en la gestión.
Esperanza Aguirre se va con el orgullo de haber hecho muchas cosas y muchas cosas muy bien. Especialmente, se marcha tras haber contribuido a romper, con su ejemplo personal y con su liderazgo político, muchas de las barreras que he mencionado a lo largo del tiempo de existencia de este blog y que aún afectan a otras muchas mujeres en España.
Algunas voces autorizadas han llegado a afirmar estos días que Esperanza Aguirre ha sido con diferencia la mujer más importante de la política española en 35 años de democracia. Y realmente, es difícil pensar o escribir sobre mujeres sobresalientes en España sin citar a Esperanza Aguirre. Abogada y técnico de turismo del Estado, concejal de Medio Ambiente, ministra de Educación, primera mujer presidenta del Senado, primera mujer presidenta de una comunidad autónoma, ha superado varios accidentes y un cáncer de mama... y feliz esposa, maravillosa madre de dos hijos y ahora orgullosa abuela. Siempre ha mostrado que su condición de mujer pesaba menos que su coraje y sus compromisos familiares, personales y políticos.
Esperanza Aguirre, su persona, su trayectoria y su fuerza son un ejemplo para muchas mujeres. Algunos han dicho que la Presidenta se va, pero la mujer permanece. Y es así. Porque es una mujer de muchas vidas y de 'pico y pala'. Pero sobre todo, porque a Esperanza, la mujer, la madre, esposa, la hermana, la hija, la abuela, la buena amiga, le espera la vida.
Hasta muy pronto, queridas amigas.