A Ruth

Tu vida comenzó a avanzar poco a poco hacia el abismo el mismo día de la boda. Creíste que la separación, un paso que meditaste y planeaste hasta reunir el valor suficiente -estaban los niños, las familias, muchos que no sabían o no creerían lo que tu día a día tenía de aterrador, estaba la casa, pero por encima de todo, estaban sus ojos fríos, su mente calculadora, sus amenazas veladas cuando no expresas- te procuraría una nueva vida. A ti y a tus hijos.

Las nuevas ilusiones, un nuevo hogar donde las risas no serían pecado, ni comer en familia un martirio, ni mancharse en el parque un delito criminal te hacían, de cuando en cuando, soltar una sonrisa a destiempo. Él intuía algo. Maldita sea, ¿qué rumia esta? ¿Qué se trae entre manos? ¿Será sólo que ya se ha acostumbrado a mí, será el recuerdo de la tonta película que vimos ayer, no será que hay otro que la hace suspirar? ¿Otro? ¡Otro no, antes los mato a los dos y a los niños también! 

Poco a poco él se volvía más violento, cada día su ademán más brusco, el insulto más soez e hiriente, al agarrarte ya te dejaba señales, incluso alguna que otra discusión había acabado contigo contra la pared, su mano apretando tu mandíbula y su cara muy cerca de la tuya, susurrando con los dientes apretados. No lo vuelvas a hacer, por tu madre, no lo vuelvas a hacer. No me provoques sabes que soy capaz de cualquier cosa. 

Esto ya es insostenible, esto ya no tiene vuelta atrás. Decidiste romper con él, ser clara, salir de ese ambiente cargado y hostil en el que tú no podías ni querías seguir viviendo y que no deseabas para tus niños, pobrecillos, con sus juegos y sus ruidos le molestaban cada día más. Él lo aceptará, se hará a la idea, se acostumbrará, me olvidará, además están quedarán Ruth y José. Será civilizado, aunque sólo sea por los niños. 

El 15 de septiembre decidiste abandonar la casa y romper con él, dejarlo, buscar junto a tus hijos una vida nueva. No lo creía, te suplica, te implora, se humilla, no puedes dejarme, tú eres mía, me juraste amor para toda la vida, no entiendo qué se interpone entre nosotros, ¿seguro que no hay otro?, yo sin ti no soy nada, ¿qué será de nuestros hijos? Tus hijos… se te rompía el corazón pensar en ellos, pero sabías que allí no les esperaba un futuro feliz: tenían ropa, comida, juguetes…, pero no había amor ni respeto.  

Los niños… No ha pasado ni un mes desde que os fuisteis y un día, Ruth y José ya no están. La tierra se los ha tragado. ¿Que no están? ¿Cómo que no están? ¿Dónde los has metido?, las primeras horas. “Devuélvemelos, devuélvemelos”, poco después. ¿Qué ha sido de ellos? ¿Qué les has hecho? ¿Dónde los has escondido? A los días, semanas. Déjame al menos que los entierre, que les pueda rezar, dime dónde los dejaste, y ya son varios meses sin ellos. 

La falta de noticias, el agotamiento, la espera sin esperanza, ennegrece tu mirada y tu corazón y ya las horas, los días, las semanas, los meses, pasan se convierten en un letargo confuso de no saber nada, de miradas compasivas, de noches en vela, de sobresaltos cada vez que suena el teléfono, llamadas de la familia, los amigos, la policía, los periodistas. 

No hay pruebas, ni siquiera hay ya nuevas pistas, pero a ti no te hacen falta. Está claro, ¿es que no lo veis? Lo lees en su mirada, ligero brillo de triunfo en sus ojos, se lo dices a la policía, a la prensa, al mundo. Es él, es él, hacedme caso, lo conozco mejor que nadie. Sus gestos mesurados, sus palabras tranquilas, su rutina inalterable son mensajes cifrados que él te envía. Mira a la cámara y gesticula. Te lo está diciendo y entonces lo entiendes: no son los niños, la presa que él busca eres tú.  

Se te parte el alma.  

“Soy mala persona”, ya él mismo se sinceró así en una carta. Ni siquiera tú sabes cuánto. Hasta que ya no puedes decir que eres persona, simplemente malo. 


La venganza más espeluznante, más cruel, del todo inhumana, se ha consumado.


Hasta muy pronto, queridas amigas.


Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

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Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta

Soy la directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Quiero compartir con vosotras mis reflexiones y actividades relacionadas con nuestro mundo, los problemas que le afectan y las posibles soluciones o respuestas de la Administración. En pleno siglo XXI, la batalla diaria de muchas mujeres por la libertad e igualdad de oportunidades continúa. Os invito a dejarme vuestros comentarios.

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Ánimo @raqueldlrosario!! En la @ComunidadMadrid @salvavictoria sabemos que además de gran artista eres una amiga maravillosa y comprometida! Hace 18 horas · responder · retweet · favorito