La foto de la mesa del G8 ha dado la vuelta al mundo este fin de semana. Una foto triste. La delicada situación económica en Europa como telón de fondo borró cualquier amago de sonrisa en una instantánea ya de por sí bastante anodina. Y es que teniendo en cuenta a los miembros de pleno derecho del G8, la representación femenina es de un escaso 12%, una exclusiva de la canciller alemana Angela Merkel. Si añadimos los dos representantes de la UE, los presidentes de la Comisión y del Consejo europeos, el porcentaje empeora al descender al 10%.

Más aún, mientras los mandatarios discutían cuestiones de primordial relevancia con el atuendo informal requerido para los encuentros en Camp David, sus esposas o novias, engalanadas de boda, eran recibidas por Michelle Obama para almorzar un gazpacho (¡hip hip hurra por el asturiano José Andrés, uno de nuestros chefs más internacionales!) en la Casa Blanca.

Pero si Angela Merkel era el único elemento discordante en la foto de los líderes mundiales, su marido se negó a aportar la cuota de modernidad a la imagen de las primeras esposas. Salvo por las plataformas de la novia del flamante presidente francés y el color del matrimonio anfitrión, en lo que se refiere al reparto de papeles entre hombres y mujeres, las escenas del G8-2012 bien podrían enmarcarse en la presidencia de Thomas Woodrow Wilson que, justo un siglo antes, ganaba las elecciones americanas. (Por cierto, Wilson se convertiría años más tarde en Premio Nobel de la Paz entre otras cosas por sus famosos “14 puntos”, en los que se hablaba por primera vez de una Liga de Naciones).

En España también nos despertamos recientemente con nuestra foto de portada nacional, esta vez fuera del ámbito político: la imagen de la reunión del Rey con los miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad, portada de los grandes diarios nacionales y de aspecto igualmente anticuado, o cuando menos extraño, precisamente por la misma ausencia de mujeres (¿estarían tomando gazpacho?). Tampoco los principales sindicatos nacionales tienen ninguna mujer al frente, ahora que lo pienso.

La foto es preocupante, más allá de la cuota femenina. No sólo porque los valores tradicionalmente asociados al mundo empresarial masculino, según el Foro ECOFIN, son la competitividad, la búsqueda de remuneración, reconocimiento, promoción y reto... sino porque todo el mundo coincide en que esos valores son los que nos han metido en esta crisis. Un poco más de trabajo en equipo, esfuerzo, comportamiento ético, inteligencia emocional y compromiso social... que son los valores que atribuye el mismo Foro ECOFIN a las mujeres en el mundo laboral, no vendrían mal en la mesa de trabajo del G8, no.

Está claro que de ésta se sale con la suma de ambas actitudes, la competitiva, pero también la de la responsabilidad. Es decir, de ésta se sale contando con nosotras. Así que, ¿lo mejor del G8? Seguramente, el gazpacho de José Andrés.

Hasta muy pronto, queridas amigas.
LG.

Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta
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Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta

Soy la directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Quiero compartir con vosotras mis reflexiones y actividades relacionadas con nuestro mundo, los problemas que le afectan y las posibles soluciones o respuestas de la Administración. En pleno siglo XXI, la batalla diaria de muchas mujeres por la libertad e igualdad de oportunidades continúa. Os invito a dejarme vuestros comentarios.

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