Hillary y su lipstick

Nunca pensé que escribiría un post sobre el maquillaje, o mejor dicho, sobre la ausencia de éste, en el rostro de la Secretaria de Estado norteamericana. Tampoco hubiera creído que cientos de medios impresos en el mundo dedicarían espacio a comentar este hecho, ni mucho menos que se convertiría en Trending Topic en las redes sociales.

Mujerhoy.com, siempre al quite de la actualidad femenina, ha descrito el fenómeno y esa ha sido la excusa perfecta para lanzarme a un tema que no por haber sido muchas veces criticado ha dejado de ser, desgraciadamente, frecuente en la realidad política.

Esta vez ha sido la “cara lavada” de Hillary Clinton, pero han sido muchas las ocasiones: el “carísimo” bolso de la presidenta alemana Angela Merkel, pero también sus “aburridos” trajes, la “elegancia discreta” de la actual presidenta del Fondo Monetario Internacional, la francesa Christine Lagarde o las “excesivas” operaciones de cirugía estética de la ahora innombrable presidenta argentina. Por supuesto también tenemos ejemplos patrios: el tan comentado “golpe de secador” de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, los “michelines” en las fotos en bikini de la ex-ministra Leire Pajín, el “asombroso y reciente rejuvenecimiento” de la ex-vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y la “coincidencia en el atuendo en tonos verde” de la alcaldesa madrileña, Ana Botella y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en una de sus últimas apariciones públicas conjuntas.

Ah, oh, um, sí, también fue muy comentado el injerto de pelo del ex-presidente del Congreso José Bono. Debe ser ésta, creo yo, esa excepción que dicen confirma la regla.

Al margen de que la influencia de la apariencia física es un fenómeno no sólo estudiado sino confirmado en todos los órdenes de la vida, creo que la exigencia pública sobre las mujeres en el ámbito político roza ya la extravagancia. No me parece descabellada la misma pretensión en otro tipo de ámbitos más directamente relacionados con la belleza, como la moda, en los que el culto al cuerpo forma parte de las exigencias del guión. Eso sí, la exigencia debe ser para ellas, pero también para ellos y nunca debería rozar extremos insensatos.

Pero pedir a Hillary Clinton que además de no olvidar, por ejemplo, las misiones que ahora mismo está desarrollando Estados Unidos en Asia y en África, las tropas desplegadas en los distintos conflictos, los tratados internacionales que requieren de una firma inminente, los contactos diplomáticos que debe iniciar con carácter urgente… recuerde tener siempre a mano su barra de labios, ¿no os parece pedir demasiado?

¡Hasta muy pronto, queridas amigas!
LG

Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta
+info
Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta

Soy la directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Quiero compartir con vosotras mis reflexiones y actividades relacionadas con nuestro mundo, los problemas que le afectan y las posibles soluciones o respuestas de la Administración. En pleno siglo XXI, la batalla diaria de muchas mujeres por la libertad e igualdad de oportunidades continúa. Os invito a dejarme vuestros comentarios.