A Marte sin ruedas

Comenzábamos esta semana con una muerte por violencia de género en Madrid y, desgraciadamente, sin haber transcurrido los siete días nos despertábamos con otro asesinato, esta vez en Calpe, Alicante.

Aún con sus lógicas particularidades, ambos casos tienen muchos aspectos en común puesto que las dos víctimas eran de origen extranjero y de edades similares, los presuntos asesinos eran españoles y bastante mayores que sus parejas, aparentemente los dos las mataron con arma blanca. Y quizá el rasgo análogo más dramático: en ninguno de los dos existían denuncias previas por malos tratos.

La inexistencia de denuncia previa es un común denominador en la mayor parte de los casos de asesinatos por violencia de género que ha tenido lugar en los últimos años en nuestro país. Teniendo en cuenta que la violencia machista existe en todos los ámbitos de la sociedad, en todos los niveles económicos y culturales, ¿qué sucede? ¿Es miedo a la pareja? ¿Dependencia emocional, física, económica? ¿Son los hijos, la familia? ¿Se trata de desconfianza en los mecanismos de protección de las instituciones, en la eficacia de la justicia? ¿O miedo a la reacción del entorno?

Pero es también un ejercicio interesante escuchar las reacciones de los vecinos. Dicen que eran -en ambos casos- una pareja “discreta”, incluso califican a los supuestos asesinos de “amables” aunque algunos de ellos reconocen que habían oído gritos en varias ocasiones. ¿Nadie pensó nunca que la cosa podía acabar mal? ¿Nadie, vecinos, familia, amigos, se dio cuenta de que ella no estaba bien, de que él a veces era demasiado posesivo? ¿Nadie se percató de la voz estremecida por el terror, del temblor en las manos? ¿Nadie captó jamás el destello de una mirada llena de un odio incontrolable?

No nos dimos cuenta. No quisimos verlo.

Ya he comentado alguna vez en este blog que la denuncia es imprescindible para que las administraciones ayuden a las víctimas y a sus hijos, para que la policía las proteja, para que la justicia vele por ellas, para que las apoyemos dotándolas de los recursos necesarios para salir adelante, por fin libres, y dejar atrás su terrible pasado. Sin embargo, también es imprescindible el compromiso de la sociedad en su conjunto. Podemos conseguir acabar con la violencia machista y, para ello, todos debemos asumir responsabilidades. La primera, dejar de mirar hacia otro lado.

En breves semanas estaremos ya conmemorando el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, jornada en la que se celebra la emancipación de la mujer y se reivindica la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la sociedad. Pero cuando, en plena preparación de esta efeméride, salta la noticia de un nuevo asesinato, una no deja de tener la sensación de que la Humanidad pretende llegar a Marte y todavía en el mundo no se ha inventado la rueda.

Hasta muy pronto, queridas amigas.

Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta
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Autora Laura R. de Galarreta

Directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

Laura R. de Galarreta

Soy la directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Quiero compartir con vosotras mis reflexiones y actividades relacionadas con nuestro mundo, los problemas que le afectan y las posibles soluciones o respuestas de la Administración. En pleno siglo XXI, la batalla diaria de muchas mujeres por la libertad e igualdad de oportunidades continúa. Os invito a dejarme vuestros comentarios.