En la ceremonia nupcial que ha convertido en marido y mujer a Kate Middleton y Guillermo de Inglaterra todos los ojos estuvieron puestos en una contenida y emocionada novia, vestida con un elegante vestido color marfil, diseñado por Sarah Burton para la firma del fallecido Alexander McQueen.

La ceremonia, que apenas duró una hora, se desarrolló con precisión matemática y sólo hubo un momento de duda cuando Guillermo tuvo problemas para poner el anillo en el dedo anular de la mano izquierda de su esposa. El príncipe Guillermo no llevará alianza de casado.

El "sí quiero" fue recibido con júbilo en todo el país, donde millones de personas han seguido en las calles y en sus domicilios la que ha sido declarada como la primera "boda del siglo XXI".