El príncipe Guillermo y Kate Middleton han abandonado la Abadía de Westminster en la que esta mañana se han convertido oficialmente en marido y mujer para dirigirse al Palacio de Buckingham, donde tendrá lugar la celebración, en la carroza State Landau de 1902, la misma que hace 30 años habían empleado los padres del novio tras su boda en la Catedral de San Pablo.

A su salida del templo fueron ovacionados por los miles congregados en el exterior, así como con el sonido de las campanas de la abadía, mientras el príncipe aprovechaba para ponerse los guantes blancos de su uniforme y la dama de honor y hermana de la novia colocaba el vestido de ésta, junto a los oficiales de palacio. El cortejo real se completa con cuatro carruajes más, en los que viajan los familiares directos de la pareja, con quienes protagonizarán en tradicional posado desde el balcón de palacio.

Será allí donde se produzca el esperado beso de los contrayentes, que será saludado por el paso de aviones de la Real Fuerza Aérea que pintarán el hoy nublado cielo londinense con los colores de la bandera británica. Sin embargo, finalmente la amenaza de lluvias no culminó, de modo que el príncipe y su ya esposa pueden recibir como estaba previsto su primer baño de multitudes desde que se convirtiesen en marido y mujer, con un itinerario que los llevará por algunos de los puntos más emblemáticos de la capital británica.

 Así, a su salida del templo, desde la carroza tienen la oportunidad de saludar a las miles de personas acampadas que las últimas jornadas desafiaron al tiempo y al cansancio para asegurarse la mejor tribuna.

El trayecto es de un cuarto de hora, con Parliament Square como destino inicial, donde la pareja tomará la Avenida de Whitehall hasta su desembocadura en Trafalgar Square, donde el itinerario girará hasta el Mall, el corredor que conduce hasta el Palacio de Buckingham.