Un desfile recorrió a primera hora de la mañana del martes 26 de abril las calles del centro de Londres para ensayar la parada militar que acompañará el viernes la boda real del príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Los militares, vestidos con sus uniformes de gala,
recorrieron el Mall, cruzaron el arco de la Guardia de Caballería y pasaron frente a los edificios de Whitehall -sede del Gobierno-, antes de llegar a la parte sur de la plaza del Parlamento y situarse frente a la abadía de Westminster, templo en el que se oficiará la boda.

 La banda de música participó, pero no tocó dada la temprana hora en la que se realizó el ensayo del desfile.

La abadía de Westminster ya tiene sus puertas cerradas al público, a 48 horas de la boda, para instalar las cámaras de televisión, establecer una zona de seguridad y colocar los adornos florales y las sillas en las que se acomodarán los invitados.

Habrá un gran despliegue televisivo
, para un evento con una audiencia prevista cercana a los 2.000 millones de personas, y estrictas medidas de seguridad, ya que entre los 1.900 invitados hay numerosos jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo.

Está previsto también un ensayo general de la música que se interpretará durante la boda y el jueves habrá un ensayo para los religiosos que oficiarán la ceremonia. En las próximas 48 horas se instalará además la alfombra roja por la que caminará la novia hacia el altar y por la que saldrán del templo los recién casados, que, según informa hoy la prensa local, se reunieron anoche por última vez, antes de volver a verse en la abadía.

El deán de Westminster, John Hall, dirigirá el oficio religioso, el arzobispo de Canterbury, el obispo de Londres, Richard Carew, leerá la homilía y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, les convertirá en marido y mujer, en torno a las 11.00 GMT.

El obispo de Londres, que en las últimas semanas confirmó a la novia en la fe anglicana, es amigo personal del príncipe Carlos y conoce desde hace muchos años al príncipe Guillermo, fue el encargado de oficiar el funeral de Diana de Gales en 1997. El deán dijo a los periodistas que los novios "están llevando muy bien" la cuenta atrás de la boda y que son "muy conscientes" de la importancia y de la repercusión mundial de la misma.

La abadía reabrirá sus puertas al día siguiente de la boda y los visitantes podrán disfrutar de un nuevo tour especial relacionado con la misma, solo 24 horas después del esperado evento. Las flores permanecerán en el templo durante una semana y los turistas podrán seguir los pasos que el viernes seguirán el príncipe Guillermo y su futura esposa en el interior de la abadía.