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José Coronado

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El mundo de las estrellas no me atrae nada

José Coronado durante la promoción de 'El Príncipe'.
José Coronado durante la promoción de 'El Príncipe'. agencias.

El actor habla justo antes de que 'El Príncipe' eche el telón.

Después de 30 décadas delante de la cámara, José Coronado se puede permitir decir lo que quiera. Y eso hace, con una honestidad que solo da la experiencia pero con la educación que viene de serie con uno de los actores más prolíferos y, por qué no decirlo, atractivos del panorama cinematográfico español. Trabajar con él es casi una garantía de éxito, quizá por eso, no le faltan proyectos.

Hablamos con él cuando le toca despedirse de la serie 'El Príncipe', que emite Telecinco cada miércoles por la noche, pero la pena de la despedida se la quita trabajando. De hecho, viene con nuevo 'look': pelo más largo, patillas y barba de tres días. Todo por exigencias del guión porque está inmerso en un rodaje, en el que interpretará a un descubridor que se lanza en busca del Dorado.

C. En un muy poco tiempo diremos adiós para siempre a 'El Príncipe', ¿Cómo se siente al cerrar estos cuatro años de trabajo?

J.C. Yo me siento muy a gusto. Con la edad aprendes a entender esta profesión, para bien y para mal. Lo que tiene para bien es que no te aburres y para mal, que se acaban cosas, y que además, cuando han sido bonitas, como ha sido ‘El Príncipe’, te da tu puntito de emoción. Pero es mucho más fácil de llevar si el producto que has llevado a la pantalla crees que ha tenido calidad, coherencia y audiencia como es este caso, pero es ley de vida y así es la televisión, que las cosas se acaben.

C. De aquí se lleva buenas amistades, pero una muy especial con Álex González.

J.C. Álex es como un hijo, un hermano, un amigo… es un ser humano al que he descubierto y que le he cogido mucho cariño. Nos hemos tirado dos años codo con codo juntos,además, nos hemos visto fuera del rodaje y nos hemos hecho muy amigos.

C. Hay cuatro finales alternativos. Ya sabemos que no nos puede desvelar nada, pero sí tendrá su favorito... ¿Cómo le gustaría que terminara la serie?

J.C. Cualquiera de los finales va a ser bueno. Pero es un lujo que la serie se acabe y no haya que dejar a todo el mundo vivo. Creo que hasta el final va a haber una coherencia narrativa, así que cualquiera de esos finales va a dejar al espectador satisfecho.

C. Así que vamos a ver morir a algunos personajes…

J.C. Va a haber muertes, tanto por la estrategia narrativa de mover al espectador e impactarle como de coherencia. Estamos contando una historia en la que la gente muere, mueren policías, mueren terroristas, muere gente… hay daños colaterales como gente inocente que también muere pero yo creo que eso había que ponerlo. No se podía hacer un final pastel pastel.

C. ¿Y cómo vivió usted el fin del rodaje?

J.C. Fue muy emocionante. No me importa acabar, pero en el momento de ese último plano que cortan y que dicen que se ha acabado la serie, siempre lloro. Lloro como una plañidera, porque realmente te das cuenta, ya no tanto de que no vas a seguir haciendo serie, sino que vas a dejar de ver al ayudante de dirección, a la peluquera, al del catering… A toda la gente con la que has convivido durante dos años.

C. ¿Y del personaje? ¿Le da pena despedirse?

J.C. El personaje me gusta verlo terminado. ¡Que se acabe! (risas) Es por el equipo, que se llega a convertir en tu familia, porque les ves más que a la tuya propia. Y de pronto hay un momento en te dicen: ‘hasta aquí’, y sabes que al día siguiente desaparece, se esfuma. Es algo que tienes aprendido después de 30 años, pero llega el momento en que voy a deciros adiós a todos y que te produce gran emoción y gran pena.

No me cambio por ninguno de los que se ha ido a Hollywood"

C. Suponemos que en los rodajes, al pasar tanto tiempo juntos, en muchos casos surge la química entre los actores, pero en otros, saltan chispas, ¿cómo se reconduce la situación para poder seguir trabajando?

J.C. Pues dependiendo del caso, yo me he encontrado con algún actor o alguna actriz que no me gustaba y lo único que pedía es que mi trama me ayudase a que yo tuviese mal rollo con esa persona (risas). Si era así, pues qué bien, me dejaba ir por mi persona y tiraba de ella para que el personaje fluyera. ¿Que era lo contrario? Pues tocaba hacer ejercicios de humildad. Pensaba: "Esto es una cosa pasajera y peor se está en la mina, yendo todos los días a sacar carbón por mucho menos dinero del que tú ganas, así que no seas gilipollas y aguanta a esta persona que a la hora de comer ya no la ves".

C. Cada trabajo será pasajero, pero uno a uno, lleva usted 30 años, y con muy buenas críticas. ¿Qué es lo mejor que han dicho de usted?

J.C. Pues me acuerdo de algo muy bonito que pusieron en Twitter que decía: "Coronado es un policía que en sus ratos libres trabaja de actor", y ese para mí es el piropo más bonito, porque supone que he llegado como personaje y me han creído como policía.

C. A usted la policía le pone…

J.C. A mí me pone mucho. Es un gremio al que admiro, respeto. Me da siempre mucho pudor cuando acometo un policía, porque me parece que se merecen lo mejor. Es un gremio que vive para ayudar al ser humano, que vive unas condiciones tremendas, peligrosas, y que no está lo suficientemente valorado. He intentado siempre conocerlos muy bien para ser lo más fiel posible.

C. ¿Mejor ser el poli bueno o hacer del poli malo?

J.C. Lo que llegue, aunque reconozco que los malos son más agradecidos. Pero yo tengo la edad suficiente como para cuando me preguntan cual es el personaje que más me gusta, he aprendido a que siempre sea el último que he firmado. Tengo la capacidad de ilusionarme con eso que es tangible. Así que lo hago con todo mi amor y toda mi ilusión, y lo demás... pues no pienso en ello.

C. ¿Le hubiera gustado hacer carrera en Hollywood?

J.C. Hoy en día, prefiero trabajar en mi país que irme a trabajar fuera por una cuestión de edad y de que mi vida ha sido como ha sido. Si me hubiera tocado empezar a los 20 años y sin familia, pues posiblemente me hubiese ido a hacer la aventura americana, pero empecé a los 30 ya con mi familia, con la vida resuelta... Pero he vivido feliz, en mi idioma, haciendo personajes potentes. No me cambio por ninguno de los que se han ido para allá.

C. Pero aún podría surgir la oportunidad de cambiar de continente...

J.C. Bueno, tengo una niña todavía pequeña. Pero yo ya he estado. He hecho varias cosas. De hecho acabo de hacer una película con Sharon Stone y Andy García, pero es que a mí todo el mundo este de las estrellas no me atrae nada. Incluso me retrae un poco. A mí lo que me gusta de mi profesión es el oficio puro y duro. Es el construir personajes, levantarme prontito e ir a jugármela con un equipo y hacerles la vida agradable para que ellos me la hagan a mi. Y eso allí no me lo van a dar. Además tengo un problema de idioma y de todo. Aquí soy el hombre más feliz del mundo. ¿Me voy a perder yo el Madrid-Barça? (risas).

C. Aquí además de una carrera envidiable tiene hordas de fanes que le piden autógrafos… ¿Cómo lo lleva?

J.C. Pues lo llevo muy bien y me parece un estúpido el que reniega de ello. Te puedo decir que además es una carga de energía positiva que la gente se te acerque con ilusión a pedirte algo. Te está dando energía, o así lo entiendo yo. Me hace muy feliz. Siento que además me entra todo el mundo con mucho respeto. Me cuesta tan poquito pararme un segundo, cuando a esa persona ese día a lo mejor la has hecho un poquito más feliz… El que va y dice que es su vida privada… Esto va con el sueldo. Y además, si te paran significa que estás trabajando y que la gente te sigue, osea que da las gracias, párate y estate a la altura de las circunstancias.

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