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Tom Hanks

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No sabía que podía ganarme la vida como actor

Tom Hanks en uno de los actos promocionales de su película 'Inferno'.
Tom Hanks en uno de los actos promocionales de su película 'Inferno'. cordon press.

Es uno de los actores más prolíficos de Hollywood, pero también uno de los más discretos gracias a una vida tranquila, un matrimonio estable y sin sobresaltos.

En un mundo en el que las estrellas no sobreviven al éxito, Tom Hanks ha sabido mantenerse durante tres décadas. Para comprobarlo solo hay que mirar al presente, porque ahora prepara la vuelta de Woody en la cuarta película de 'Toy Story' –para 2018– y va camino de estrenar dos superproducciones en menos de seis meses y una más ya en cartel: 'Esperando al rey', que llegó a los cines españoles en julio, 'Sully', que verá la luz este otoño y la continuación de 'El código Da Vinci', Inferno, que se ha estrenado este próximo 14 de octubre. Y mientras disfruta de un presente más que fructífero, se sienta a hablar del pasado y del futuro.

Corazón ¿Por qué eligió la actuación como forma de vida?

Tom Hanks Yo no sabía que podía ganarme la vida como actor. Cuando terminé la escuela secundaria y entré a la universidad, San Francisco era una ciudad muy buena para el teatro. Allí está el Conservatorio americano, el Teatro de repertorio y la Compañía de teatro de Berkeley. En la universidad, empecé a ir a unas clases solo porque me daban créditos extra si asistía a teatro. Pero hasta ese momento, yo pensaba que el teatro era algo que de vez en cuando se hacía en grupo para la escuela pública o en algún parque. Y cuando me di cuenta de que podía ser un trabajo, empecé a estudiarlo en el Junior College y el State College local.

Corazón ¿Se acuerda usted de cuál fue la primera película que vio?

Tom Hanks Sí y puedo contarte toda la historia, porque es una imagen que todavía me persigue a día de hoy. A mis hermanos y a mí nos habían dejado en el cine para ver la película '101 Dálmatas'. Yo debía de tener unos cuatro o cinco años. Era el momento en que mis padres estaban más preocupados por descubrir cómo ser expareja y por encontrar a otra persona con la que casarse. Mi familia era tan poco funcional que un día dijeron: "Hoy nuestros hijos van a ir al cine. Hay que llevarlos donde proyectan '101 Dálmatas'". Pero cuando entramos, nos dimos cuenta de que habían cambiado la película y el sábado por la tarde ponían una de terror llamada Scream of Fear. Yo no paré de gritar. Todo lo que recuerdo es que había gente corriendo por una mansión terrorífica donde había una piscina con una anciana sentada en una silla hundida en el fondo. Aquello no era exactamente 101 Dálmatas. Esa fue la primera película que recuerdo haber visto en un cine. La posterior decisión de ser actor, debe de haber sido un instinto de supervivencia (risas).

Corazón Superada esas experiencia terrorífica, ¿cuál fue su mejor experiencia con el cine posteriormente?

Tom Hanks Cuando mis padres se divorciaron, yo me fui a vivir con mi padre y él me dejaba decidir lo que quería hacer, así que empecé a ir al cine todo el tiempo. Entre los ocho y los 11 años iba a ver películas que ni siquiera eran para mi edad. Eran todas historias sobre adultos, para adultos y en lugares de adultos. Iba solo al cine de Alameda a ver El barco de los locos con Michael Dunn. Vi a Sean Connery en La colina, que trataba sobre un campo de prisioneros de guerra. Vi pasar por mis ojos la cultura del cine de los 60, aunque tampoco eran grandes producciones. Siempre eran películas de adultos que ni siquiera entendía, pero sabía que eran importantes y quería sentirme involucrado.

Corazón ¿Se aprende más en el cine con las buenas experiencias o con las malas?

Tom Hanks Las malas siempre ganan a las buenas. Es difícil ver una película mía más de una vez, porque no hay nada que vaya a cambiar. Los tiempos son los mismos, la música llega a la vez y el corte de pelo que es feo sigue siéndolo dos horas después. Pero en todas las películas siempre vas a encontrar lo mismo: trabajo duro, suerte, un compromiso amargo, frustraciones y una bendición loca que me sonríe en un determinado momento. Ese es el factor X que decide si a alguien le va a interesar ver una de mis películas.

Entre los 8 los 11 años iba al cine a ver películas que no eran para mi edad"

Corazón ¿Algún ejemplo de una mala experiencia que terminó siendo buena?

Tom Hanks En el rodaje de 'Forrest Gump', la clásica escena del principio. En realidad estábamos sentados en un banco del parque de Savannah, Georgia, tratando de ver qué íbamos a hacer después. Nos dedicábamos a cambiar a los actores y no sabíamos si íbamos a dejar la parte de la mujer que se sienta en el banco. Yo le pregunté a Robert Zemeckis si a alguien le iba a interesar quién se sentaba en el parque, pero ni él lo sabía. «El cine es un campo de minas», me dijo. ¡Por eso cuando algo funciona bien, solemos decir que logramos esquivar una mina! (risas). Estudiar los errores es duro, porque duele. Pero cuando te aseguras de que pasan desapercibidos, es posible ver el éxito

Corazón ¿Y cómo hace para no cometer el mismo error dos veces?

Tom Hanks Lo importante es entrar en un rodaje cuestionándote todo lo suficiente como para no saber lo que va a pasar en cada escena. Hay que tener confianza en el proceso y la esperanza de que funcionen los vínculos que uno va creando con un material que cambia constantemente. Cuando desaparece esa confianza, estás perdido.

Corazón ¿Qué película tuvo el mayor impacto en su vida personal?

Tom Hanks En casi todas las películas hay algún momento personal que nos golpea como si nos hubieran dado con un martillo en la cabeza. Es algo que nunca olvidamos. Es gracioso, porque a todos nos pasa. A mí me sucedió con la película Invictus, de Clint Eastwood, que va sobre un grupo de jugadores de rugby sudafricanos. Cuando la vi, pensé que Clint Eastwood era un genio, porque no explicaba nada de este deporte y no puso narrador ni comentarista. Ni siquiera mostró el resultado del partido. Solo veías a Matt Damon corriendo detrás de una pelota y, aunque yo no tengo ni idea de rugby, no podía moverme de la butaca. (risas).