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Mar Flores: "No pido a mis parejas su cuenta bancaria"

la modelo apareció en un acto promocional donde se mostró cauta a la hora de hablar de su divorcio y también de su relación con el millonario mexicano elías sacal.

Le brillan los ojos. Antes, recuerda con una sonrisa cómplice, no. Mar Flores ha pasado un año duro, pero ahora, ha vuelto a encenderse su mirada. Hace unas semanas, la exmodelo y ahora diseñadora obtuvo la ratificación de su divorcio con Javier Merino y, sin entrar en mucho detalle, la sentencia se ha resuelto tal y como los dos querían. «Yo me voy del matrimonio tal y como llegué… Bueno, no, me voy con cinco hijos maravillosos».

Sorprendía que el mismo día que se presentaba ante la prensa colgaba un críptico mensaje en sus redes: «Una mujer es siempre una señora». ¿Era un revés a su exmarido? ¿O quizá le había ocurrido algo con Sacal, uno de los hombres más ricos de México, con quien pudiera haber tenido un desafortunado desencuentro ahora que creíamos que triunfaba el amor? Para nada. Según Mar, era una declaración de dignidad y principios, en singular mejor dicho, del principio de una nueva vida.

felicidad y amor

Mar Flores, que es capaz de combinar rosa cuarzo con rojo sangre en un mismo 'look', rompe con su pasado como lo hace con los cánones del color y sale victoriosa. Fiel a su estilo, la exmodelo volvía a amadrinar una firma para, por otro lado, esbozar un dibujo –siempre envuelto en celofán opaco– de lo que es su vida personal.

El champán G.H. Mumm y su nuevo espacio gastronómico en Madrid utilizaban su imagen para darse a conocer y ella aprovechaba la oportunidad para hacer un brindis por «la vida, la salud y la felicidad». ¿Y por el amor? «En la felicidad está todo incluido. Es un pack completo».

Porque al principio –y al final–, se mostró reticente a hablar de su nuevo hombre, Elías Sacal, descendiente de un amplio linaje de constructores y personalidades influyentes en el país norteamericano. Un hombre bien parecido, de 50 años, con una fortuna personal abultada, separado, con hijos, residencia entre Mexico DF, Nueva York y Saint Tropez, y relacionado sentimentalmente con algunas de las mujeres más importantes de su país, como la modelo Rebecca de Alba o la cantante Adela Micha.

El futuro

«He decidido que he cerrado una etapa de mi vida. Y abro ahora otra. Lo anterior ya está pero en esta, voy a preservar lo que la vida me está dando de ahora en adelante. Porque no quiero dar explicaciones a nadie. Ahora, madura como soy, separada, divorciada, no tengo padres, ¿a quién voy a dar explicaciones?».

De hecho, es incapaz de dar una pista de aquello que le enamoró de Elías, o de cuándo se enamoró o de cómo es él para que se enamorara más allá de que le encanta rodearse de «personas que sean disfrutonas, que les guste la vida y que sean alegres». Ergo Elías debe de ser disfrutón, vividor y alegre. De hecho, así se les pudo fotografiar por primera vez, disfrutando. Fue en una fiesta en París en el Hotel Four Seasons George V, uno de los más exclusivos del mundo.

Cabe preguntarse si su vida a partir de ahora será una fiesta continua, una celebración de fin de semana, o una relación marital –no aburrida pero sí convencional– con Elías, relacionado económicamente con Donald Trump, viviendo en Madrid. Es decir, que el empresario mexicano se haya comprado, tal y como se ha publicado, un piso en la capital española. Mar Flores es categórica: «Mi vida soy yo y mis hijos, y eso es prioritario. Mi tiempo libre lo gestionaré como vea, pero dando prioridad a mi trabajo e hijos». ¿Pero cómo ven el futuro?, le preguntamos. «No lo sé. Me planteo la vida al día». ¿Y va en serio con Elías? «Voy al día».

El 'parné'

A Flores que nadie le hable de futuribles, tampoco de la economía de sus parejas. «Parece que cuando salgo con una persona le pido el número de cuenta y le hago recuento de sus facturas. Con ver lo que facturo yo, tengo suficiente. Soy independiente desde los 16 años y durante toda mi vida me he relacionado con personas con dinero y con personas sin él», dijo bastante airada. Porque no quiere que nada le enturbie el brillo.

Pero quizá gracias a esta nueva ilusión, el balance de este año sea positivo a pesar de que comenzó «como una montaña rusa. Pero me quedo con que he sabido resolver los problemas que he tenido, con que quise salvar mi matrimonio,con que intenté hacer las cosas fiel a mis principios. Y ahora me encuentro en una posición que hace unos meses me parecía irreal». Pues nos alegramos.