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El otro 'imperio' de Purificación García

Los tres hijos de la diseñadora se han unido para crear su propia empresa. Y les funciona: su madre solo se asoma para dar un consejo si se lo piden. Dinámicos, atrevidos y talentosos, ninguno de los tres tiene pareja. Les presentamos a estos 'solteros de oro'.

La diseñadora Purificación García con sus hijos
La diseñadora Purificación García con sus hijos Pere larrégula

Se imaginan a la diseñadora Purificación García intrincándose en la selva más tupida que pueda haber en África, mochila a la espalda, para poder ver de cerca a los gorilas de espalda plateada? Lo hizo. Recientemente. No se hubiese atrevido nunca de no tener al lado y detrás, empujándola en tal empresa, a sus tres hijos: María, Sole y Marc. Entre sí se llaman 'los García', unidos por su segundo apellido. Aunque los tres jóvenes iniciaron caminos distintos–banca de inversión, diseño de moda y marketing–, el ambiente familiar y los genes les llevaron a unir talentos. Era inevitable. La idea de crear algo juntos les sobrevolaba hasta que se concretó por fin. Sucedió en aquella conversación definitiva que María y Marc mantuvieron tumbados en una hamaca frente a una playa de Indonesia.

En uruguay empezó todo

Explicado así, parece una novela de aventuras, pero les aseguramos que no ponemos más literatura que la que nos obliga el mero ejercicio de la sintáctica. Situémonos: la hoy famosísima diseñadora Purificación García emigró a América en brazos de sus padres siendo tan joven que ni guarda memoria de ello. Tendría tres años cuando abandonó su Galicia natal. En Uruguay fue niña, adolescente, jovencita prometedora y allí se inició en el campo en que hoy es una autoridad. No tendría ni 20 años cuando comenzó en esta industria, desde el escalón más bajo de un taller de confección.

"Tenemos muchísimas cosas en común en el terreno profesional"

Una tarde de abril, sus padres le pidieron que les acompañase para a visitar un nuevo apartamento; las cosas iban bien y la familia llevaba un tiempo planteándose cambiar de casa, en el mismo Montevideo. Fue un flechazo. Daniel Álvarez, el comercial que les enseñó el inmueble, cruzó los dedos para que aquella pareja se quedase el piso y no por la comisión, sino para poder volver a ver a su hija, Puchi.

Dos amores

Permitan que demos un salto en el tiempo. Daniel y Puchi se enamoraron, se ennoviaron, hicieron la maleta y se fueron a Canadá. No por mucho tiempo. Del frío y boscoso país norteamericano saltaron a Mallorca. ¿Lo imaginan? Puchi, avezada ya en el arte del corte y confección, fabricó una primera tirada de camisetas y bolsos que se aventuró a vender por las playas. El asunto dejó de ser locura, se convirtió en negocio boyante y los Álvarez García se trasladaron a la península. Ya en Barcelona, la gallega que no lo parece –aun hoy conserva un suave e ilocalizable acento latino– dio a luz a la marca Purificación García. En Barcelona nacieron también María (1980) y Sole (1982).

Es momento de que nos acompañen en otro salto. Puchi y Daniel se divorciaron de mutuo acuerdo y perfecta armonía cuando las niñas eran aun pequeñas y él regresó a Uruguay. La diseñadora siguió siendo una moza de muy buen ver y no le faltaban pretendientes. Uno de ellos, Albert Caballé –hoy directivo de Value Retail, sociedad que gestiona La Roca y Las Rozas Village–, consiguió enamorarla. Se casaron y de su amor nació Marc. Su hija María tenía diez años y Sole acababa de cumplir ocho; lejos de sentirse celosas, las niñas acogieron casi como un juguete al niño. Estamos en 1990 y ninguno se planteaba, siquiera, que 25 años después Puchi volvería a estar divorciada y ellos tres estarían a punto de asociarse para crear una empresa.

"Tenemos muchísimas cosas en común en el terreno profesional. Aun proviniendo cada uno de un área distinta, coincidíamos en que queríamos un trabajo capaz de mantenernos, que nos divirtiese y que nos permitiese viajar". La respuesta nos la ofrece María, pero podría haber sido Sole o Marc. Los tres funcionan como un engranaje perfecto, un remedo de los X Men versión emprendedor. Acaban de llegar de unas minivacaciones –los tres juntos, por enésima vez– y en esta ocasión, han conocido las pistas de esquí de Hokkaido (Japón). No quieren gafar la trabajada suerte de la que disfrutan, pero están a punto de poder decir: "Lo hicimos".

Acaban de lanzar Lonbali, un ambicioso proyecto on line que elabora bolsos, billeteras y neceseres de alta calidad, cuyo sugestivo y acróstico nombre se corresponde con Londres-Barcelona-Bali. La idea de aunar talentos nace de María, que ha sido abogada en Madrid y Londres, ha cubierto jornadas de 60 horas semanales, trabaja en un fondo de inversión con un socio, es su propia jefa, pero… desea hacer cosas nuevas.

Lonalbi, su nuevo proyecto online de bolsos de alta calidad

"Estamos en un momento de oportunidades, es cuestión de encontrar el nicho de mercado", viene a decirle a su hermana menor. Sole podría haberle contestado algo como: "Eres mi hermana y te quiero. La gente te confía su dinero, sabes lo que haces, pero yo ya tengo mi empresa. Se llama Sayan, diseño unos vestidos fabulosos y mi tienda en upper Diagonal tiene ya sucursal en Madrid. No, gracias".

La satisfacción de no parar

Sin embargo, Sole no es solo una creativa talentosa, también tiene olfato para el negocio. Por eso prestó atención a la propuesta de su hermana mayor. No concretaron, pero acordaron aunar sinergias. Así, María viajó a Bali, donde el benjamín –flamante licenciado en Administración y Dirección de Empresas– asesoró a unos amigos en un recién inaugurado establecimiento hostelero. Marc estaba en Asia para encontrarse a sí mismo y decidir cuál era el camino que le llevará al triunfo. Le fascina el marketing y abrir bares para turistas no le basta, no es lo suyo. Y fue allí, echado cada uno en su tumbona, el sol tiñéndolo todo de oro, cuando la mayor y el menor dijeron: "Hagámoslo".

En solo siete meses, Lonbali ya se ha hecho un hueco. Mientras usted nos lee, ellos continúan invirtiendo, investigando, observando a influencers, analizando modos de posicionamiento on line, discutiendo en varios idiomas con personas a miles de kilómetros… No descansan, siempre tienen algo que hacer o mejorar, pero se sienten felices.

"Estamos en un momento de oportunidades, solo hay que dar con el nicho de mercado"

"Estamos muy satisfechos del producto que ofrecemos: desde el objeto mismo hasta el packaging. Nuestro objetivo es que cuando esa mujer (u hombre) reciba su pedido, abra el paquete elaborado con mimo y diga '¡Uau!'. Estamos muy contentos, pero la colección que vamos a sacar… Eso ya es nivel premium".

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