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Lo obvio del feminismo

Anne Igartiburu

Una semana más, Anne Igartiburu nos deja su reflexión.

Hay cosas que, para mí, son de sentido común. Cualquier actitud que denigre al prójimo y le haga sufrir es digna de ser cuestionada. Y, por supuesto, denunciada cuando llegan a tener un tinte violento. Hasta ahí, estamos todos de acuerdo.

El feminismo nació como movimiento social para reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y social en general e impulsar la figura de la mujer como protagonista de su vida y de la toma de sus de decisiones en libertad. Algo que costó mucho conseguir a nuestras madres y abuelas y que, aun hoy, en muchos ámbitos que vivimos cotidianamente, deja mucho que desear. Por eso, todavía toma relevancia y es, como digo, de sentido común ejercerlo.

He sido una privilegiada, ya que he tenido una visión serena de mi género

Es cierto que se ha conseguido mucho, pero a costa de una lucha incesante y de un 'tener que demostrar' cada día en fábricas, universidades o instituciones en general, que la mujer es capaz, muy capaz. Como otras muchas mujeres de mi generación, he sido una privilegiada, pues he tenido una visión de mi género totalmente serena y sin conflictos internos al respecto.

Pero eso no quita que sea consciente de los ninguneos que aun sufre parte de la sociedad femenina. Sin olvidarnos, por supuesto, de actos violentos que nos encogen el corazón cada vez que sabemos de ellos. Los datos, dicho sea de paso, son escalofriantes. Y me pregunto qué tipo de pensamiento debe tener un hombre capaz de matar a su compañera o excompañera.

Tristemente, aun existen hombres así en la sombra, capaces de sacar lo peor de sí cuando comprueban que las cosas no son como ellos quieren. Triste e imperdonable. Depende de nosotros no bajar la guardia. Intento, como madre y como comunicadora en un ente público, ser responsable con mis actos, palabras y gestos.

Seguro que se me escapan cosas y me gusta darme cuenta de ello, porque sé que cada vez que corrijo una pequeña expresión, estoy generando un pensamiento que mejorará mi entorno más cercano y la necesidad de ser responsable. Son actitudes y pensamientos que llevan calados en nuestro entorno muchos siglos, a los que debemos estar atentos, porque han marcado una forma de comunicarnos y expresarnos, incluso entre nosotras. Deberían llamarnos la atención y pararlas en seco.

Aun escucho expresiones, que no van precisamente en broma como: "Es una nenaza", "está niña es bonita y delicada como una flor", "ponte guapa que pareces un chicazo", "a dónde vas con esa mini" "sé dulce y femenina", "las chicas, mejor carreras de letras", "él te protege"... Y tantas más...

Expresiones que aun denotan una diferencia inaceptable y que, muchas veces, pasamos por alto. Expresiones que han hecho que muchas mujeres sientan la necesidad de demostrar que aquí no vale todo y que somos muy capaces por nosotras mismas.

También debemos ser conscientes de que no siempre somos capaces de todo ni mejores que nadie, aunque lo pretendamos. Pero sí merecemos una consideración, como cualquier otra persona, y, sobre todo, tenemos el derecho a reivindicar la normalización de ciertos asuntos que tienen que ver con ese sentido común y que pasa por una toma de conciencia de nosotros como adultos y de nuestros hijos, como futuro que cuidará de toda aquella mujer que se sienta desamparada, discriminada y menospreciada.

Comencemos a querer y a utilizar la expresión feminista como algo que es importante y lógico. Algo que aun es imprescindible y que, por desgracia, hay quien lo pasa por alto. Démosle su valor para que no se nos olvide cómo queremos tratar a nuestras iguales y qué tipo de mundo queremos.


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