celebrities | Entrevista

Fernando Romay

exjugador de baloncesto

En la solidaridad no debería de haber nunca dudas

Fernando Romay.
Fernando Romay. d.r.

Se le conoce por haber sido una de las figuras más destacadas del baloncesto español, pero también por su gran labor solidaria. Nos habla de esos proyectos que llenan ahora su vida.

Creo que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que Fernando Romay es el corazón solidario más enorme que ha pasado y pasará por estas páginas. Y no me refiero solo a sus 2,13 m de altura, que también. Encontrarse con él siempre es una risa.

Corazón No puedo imaginarle enfadado.

Fernando Romay No creas, mis hijos dicen que soy un fingidor, que por ahí fuera voy de bueno y que en casa tengo un carácter que no hay quien me aguante.

C. Ya será menos, además, carácter hay que tener...

F.R. Siempre, pero hay que promulgar el ‘buenrollismo’, que es una teoría según la cual, si tú hicieras que la gente, después de haber estado contigo, se diera la vuelta y se fuera sonriendo, todo el mundo sería más feliz. Para ponerse triste ya están los telediarios.

C. Es fundamental que personajes públicos mantengan el compromiso social. Usted colabora con muchas causas, prácticamente con todas las que se lo piden.

F.R. Es que tienes que estar y de hecho, todo el mundo lo hace. Con todos los que hablo colaboran, lo que pasa es que mucha gente, por vergüenza, no lo dice. Eso me parece un error. Piensan: «No vaya a ser que se crean que voy de bueno para tener popularidad». No, la gente debería decirlo porque así los demás se animarían a hacer más. Tenemos un problema, por culpa de los últimos casos que hemos conocido, de gente que apelaba a la generosidad para el beneficio propio. Pues, precisamente ahora es cuando todos deberíamos ayudar más, porque hay mucha gente que verdaderamente lo necesita y desgraciadamente el gobierno, con tanto recorte, también ha recortado en ayudas, pero las necesidades siguen siendo las mismas. Con lo cual debemos arrimar el hombro y más vale que nos equivoquemos cien veces a que dejemos de ayudar a alguien por el mero hecho de que nos plantee dudas. En la solidaridad no debería haber nunca dudas. La televisión debería tener en algún programa un espacio, que se podría llamar ¿Y tú, a quién ayudas?, en el que se promocionaran las asociaciones con las que uno colabora, si tienes un niño apadrinado, si tienes una Fundación… Hay que decirlo, para que los que te imitan en tu forma de vestir o peinar lo hagan también en esto, porque así conseguiríamos tener un mundo un poquito mejor

C. En cualquier caso, si sumamos su nombre al de 'solidaridad' es inevitable hablar de deporte.

F.R. El deporte es una escuela de valores, así lo pienso yo y mucha gente. Muchas de las cosas que estoy haciendo van encaminadas a eso, a todo lo que te da el deporte y que no viene en ningún libro de texto: trabajo en equipo, solidaridad, capacidad de esfuerzo y lo más importante, la capacidad de ilusión. Me llama la atención ir a un colegio y ver a un chaval en segundo de bachillerato, al que le quedan pocos meses para ir a la universidad y preguntarle: ¿qué vas a hacer? y que te conteste: «No lo sé». Entiendo que no lo sepas porque quieres hacer diez cosas, o porque te piden una nota alta y no sabes si la vas a conseguir, pero lucha, porque si con 17 años no luchas, ¿cuándo vas a hacerlo? El deporte enseña esto, que lo importante no se logra enseguida. Estamos en una sociedad de la moda, si no consigues ya eso que te gusta seguramente dentro de 15 días no valga para nada.

El deporte enseña que lo importante no se logra enseguida"

C. Es embajador de acciones solidarias y director de relaciones institucionales de la Fundación de la Federación Española de Baloncesto. ¿Cuál es su labor?

F.R. Mi trabajo es hacer todo ese tipo de actividades que van encaminadas a la promoción del deporte, en favor de los valores y no tanto hacia el deporte de competición. Aunque dentro de esos grandes competidores debemos extraer todo lo bueno que representan y dárselo a los chavales. Por ejemplo: Pau Gasol, Nadal… su capacidad de compromiso, su esfuerzo, su ilusión hay que trasladarlos a los chicos, para que ellos sepan que detrás de un gran deportista, si no hay una gran persona, mal rollo.

C. ¿El deporte hace mejores a las personas?

F.R. Indudablemente, pese a que a veces lo que se extraiga de ellos sea lo malo. Me estoy refiriendo a los ‘piques’, porque hablas con ellos y te dicen: "Pero si nos llamamos cada día". La gente no concebía cómo podíamos acabar un partido frente al Barça, casi pegándonos, o pegándonos literalmente y luego ir a tomarnos una pizza con Epi.

C. Bueno, claro, son compañeros… Si lo hacen hasta los políticos.

F.R. Que se ponen verdes en el hemiciclo, efectivamente. Son iguales a nosotros, aunque tenemos que aprender una cosa: a lidiar con las redes sociales, porque estamos en la sociedad de la comunicación, donde todo se magnifica, con lo cual, lo malo que hagamos, por el solo hecho de estar grabado, puede ser demoledor. Esto también tenemos que explicárselo a los chicos, que no vale grabar y colgar todo, porque puedes hacer mucho daño.

C. Háblenos de +QBasket, un proyecto para promover la inserción social con el baloncesto.

F.R. Son varios programas de la Federación, donde lo que se hace es extraer la práctica deportiva y se lleva a distintos colectivos. Por ejemplo, +QBasket Salud es para mayores. Con un entrenamiento adaptado a gente mayor, haces que la gimnasia no sea tan aburrida. Si es botando un balón, te fijas más en él que en el esfuerzo que haces con las piernas, con lo cual es más efectivo y divertido.

Fernando Romay y Ana garcía Lozano bromean durante la entrevista en el gimnasio Box Ragnarok..
Fernando Romay y Ana garcía Lozano bromean durante la entrevista en el gimnasio Box Ragnarok..

C. Hay muchos proyectos para la mujer. Baloncesto sin límites, por ejemplo, hecho con instituciones penitenciarias.

F.R. Decimos que el deporte es un vehículo de ilusión y esas personas necesitan ilusionarse cuando peor lo están pasando. Mucha gente está en ese lugar por cometer un error y los centros deben procurar facilitar su reinserción y se tienen que insertar en ellos esos valores, por eso estamos ahí, ayudando.

C. Le preocupa mucho impulsar el deporte paralímpico… Hay mayor integración ahora, ¿no?

F.R. Se intenta promocionar. Ahora, por ejemplo, Gema Hassen-Bey está luchando por subir el Kilimanjaro en una bicicleta adaptada y merece todo nuestro apoyo, porque es una deportista nata. Además, esa es uno de las máximas del deporte: sobreponerse a las dificultades que te ofrece tu cuerpo para conseguir ese ideal olímpico de más alto, más fuerte, más rápido. Son mejores deportistas aquellos a los que su cuerpo les pone mayores dificultades. Una cosa son los campeones y otra los deportistas, por eso los paralímpicos son una maravilla, además de entrañables.

C. Le hemos visto también encestando canastas para el banco de alimentos.

F.R. Hay que hacer de todo. A ver, ¿tú de qué te arrepientes en esta vida, hija? (risas).

C. No sé padre, dígamelo usted...

F.R. Pues, de lo que no has hecho. Lo que has hecho te puede gustar, pero de lo que no has hecho, al final es de lo que te arrepientes. Y en todo lo que vea que puede ser divertido, ahí estaré, haciendo cosas… y más que hay que hacer.

C. Decía que ser solidario no tiene por qué ser un sacrificio...

F.R. Es que me lo paso bomba. A mí me dicen que tengo que ir a unas jornadas de educación en valores y voy a donde sea. Me río, vacilo a los chavales, me vacilan a mí. No sé cómo explicarlo, es como en El retrato de Dorian Grey, que me permite mantener al menos el espíritu joven, porque el cuerpo se va cayendo ya a trozos.

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