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Regalo de verano en bandeja

Anne Igartiburu

Una semana más, Anne Igartiburu nos ofrece su reflexión.

"Este va a ser el verano de mi vida, eterno y lleno de novedades". "Este año me tomo un tiempo para pensarlo todo un poco". "Estas vacaciones decido sobre esto o aquello...". Son frases que escuchamos estos días y que aportan cierto aire de esperanza para una nueva etapa.

Cuando quien más quien menos ya está preparando bolsas para las escapadas estivales, nos animamos a meter en la maleta ilusiones por la llegada de días distintos y lejos de la rutina. Algunos desconectarán más de una semana; otros, solo algunos días. Pero el que haya logrado hacer un parón en su vida estas vacaciones, está expectante ante lo que pueda llegar, que puede ser mucho y, en parte, depende de nosotros. Van a llegar cosas nuevas, queramos o no, porque el momento es propicio. Nos alejamos de todo y la energía cambia, si somos conscientes de ello e invitamos a lo sorprendente para que nos invada.

Y es que la experiencia nos ha demostrado que, cuando dejamos de estar pendientes de asuntos que nos abstraen y nos quitan energía, todo fluye por el buen camino. Y parece que no solo se soluciona, sino que hay veces que, incluso, llegan opciones y alternativas que no habíamos imaginado. Algunos aspectos que nos preocupan, se relativizan. Otros que estaban olvidados en el subconsciente –¡o vete tú a saber dónde!–, surgen así, de la nada o del todo.

¿Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que íbamos hacia un lugar u objetivo casi por inercia y que nos ha robado demasiada energía sin, ni siquiera, ser lo que realmente queríamos? No podemos dejar que esa situación se prolongue en el tiempo ahora que nos llega la oportunidad. Hay decisiones que no nos llevan a nada y quitan visión para apreciar otras oportunidades que la vida nos puede brindar. Es momento de ‘recalcular’, como hacen los GPS que nos guían al conducir, si se me permite la expresión.

Es ahora cuando toca comprobar primero si el destino que hemos escrito en la pantalla del dispositivo de nuestra vida es el correcto. ‘Correcto’ significa que está bien delimitado, concreto, bien deletreado y detallado. De manera consciente y a nuestro gusto. Que además ese destino sea real y factible y ver si cabemos en él. No es baladí esto que digo, porque, en algunas ocasiones, nos marcamos objetivos que están lejos del alcance de las circunstancias.

Ya habrá tiempo de soñar en abstracto en otro momento, que también es importante, pero al principio del proceso

Y conocer los límites ayuda mucho para evitar chascos innecesarios. No quiero con esto coartar a nadie, pero, en estos casos, mejor ser conservador y realista e ir paso a paso, que ser un Quijote ilusionado. Ya habrá tiempo de soñar en abstracto en otro momento, que también es importante, pero al principio del proceso. Preguntémonos pues si tiene sentido ir ‘allí’ –ese allí que nos hará sentirnos algo más plenos– y si es lo que verdaderamente queremos.

Y segundo, una vez comprobado este ‘pequeño detalle’, podemos comenzar a decidir si seguir por la senda marcada o si, por el contrario, no es lo que habríamos escrito casi sin mirar. 'Reescribir' ese destino con nuevos parámetros y matices que las prisas y la presión no nos habían permitido. Dejar reposar las ideas y dejar que nuevos anhelos surjan. Porque no somos los mismos que el año pasado y porque, quizá, somos más aquel que fuimos hace unos cuantos veranos, escuchando unos grillos o la verbena de fondo.

Todo despacio, muy despacio. Sé que me sigues... Ahora toca poner el navegador en marcha y comprobar si lo que estamos haciendo, grande o minúsculo, corresponde con lo que ansiamos y si hay manera de mejorarlo. El verano nos lo pone en bandeja.


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