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Los reyes vuelven a Mallorca

Almudena Martínez-Fornés

Después del verano atípico de 2016, la Familia Real ha regresado a Palma de Mallorca dispuesta a pasar unos días tranquilos en el palacio de Marivent donde el ocio y el deporte se alternan con el trabajo institucional. La principal novedad respecto al año pasado es que, en esta ocasión, no está previsto que el Rey tenga que trasladarse a Madrid a mitad de vacaciones para seguir de cerca la situación política, como tuvo que hacer el pasado agosto como consecuencia del bloqueo político. No obstante, don Felipe sabe que es rey las 24 horas de los 365 días del año y, si la situación lo requiriera por cualquier contingencia, siempre estaría en disposición de volver inmediatamente a Zarzuela.

Despacho con el Presidente

Este verano se restablecerá el tradicional despacho con el presidente del Gobierno en el palacio de Marivent, y será Mariano Rajoy quien se desplace a Mallorca desde su lugar de vacaciones –previsiblemente Pontevedra– para despachar con don Felipe. Desde 1977, cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas, esta cita solo se ha suspendido en una ocasión, el año pasado. Este será, por lo tanto, el tercer despacho de verano que mantendrá don Felipe desde que fue proclamado Rey, en junio de 2014.

Como es habitual, la primera en llegar a la isla fue la Reina Sofía, acompañada de sus seis nietos mayores: Felipe y Victoria de Marichalar, de 19 y 16 años, y Juan, Pablo, Miguel e Irene Urdangarin, que ya tienen 17, 16, 15 y 12 años. Doña Sofía invitó a sus nietos al Wakepark de Alcudia, donde estuvieron practicando el wakeboard (esquí acuático con un cable de tracción eléctrica) y ofrecieron las primeras fotos veraniegas de la familia del Rey. Los dos mayores exhibieron su dominio del deporte con algunas piruetas, mientras Miguel les contemplaba sin poder participar, porque tiene un brazo vendado.

Mientras la Reina madre y sus nietos disfrutaban de Mallorca, los Reyes atendían en la península varios actos institucionales de especial relevancia. Don Felipe viajó a Barcelona para asistir al XXV aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, en los que él participó como atleta en el equipo de vela y emocionó a los españoles cuando desfiló como abanderado. Otra cita en la que se echó de menos a don Juan Carlos. Dos días después, el Rey y doña Letizia conocieron de primera mano la ayuda que presta el servicio telefónico 016, de atención a las víctimas de malos tratos por violencia de género, cuyas instalaciones estuvieron visitando.

Reuniones en Mallorca

Ese fue el último acto oficial al que los Reyes asistieron en Madrid antes de trasladarse con sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, a Mallorca. Una vez en Palma, lo primero que hizo don Felipe en la mañana del viernes fue recibir en audiencia a las autoridades locales en el Palacio Real de La Almudaina. Además de la presidenta del Gobierno balear, Francina Armengol, y del presidente del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat, que ya se han reunido con el Rey con anterioridad, estaban citados dos políticos nuevos en estas lides: el presidente del Parlamento balear, Baltasar Picornell, que luce una larga melena, a veces suelta y otras recogida en un moño, y el alcalde Palma, Antoni Noguera, que nada más tomar posesión el pasado junio retiró el retrato de don Felipe que presidía su despacho.

Con estos encuentros el Rey estrenó su estancia en Mallorca, con el objetivo de disfrutar en familia de la isla y el mar y practicar su afición preferida, la vela. Don Felipe aprovechará estos días para competir en la Copa del Rey Mapfre a bordo del Aifos, un viejo velero de la Armada Española que ya tiene 21 años de antigüedad. La competición se disputará durante toda la semana en la bahía de Palma y finalizará el sábado 5 de agosto con la entrega de los trofeos. En estos días también se celebrará la tradicional sesión fotográfica de la Familia Real en el palacio de Marivent –una de las seis ocasiones anuales en las Leonor y Sofía comparecen en público–, así como la recepción que los Reyes ofrecen todos los veranos a representantes de los distintos sectores de la sociedad balear en La Almudaina. Si se cumplen las previsiones, la estancia de la Familia Real en la isla será un poco más larga que en los últimos veranos.


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