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Lara Dibildos: "Muñoz Escassi y yo nos queremos y apoyamos"

la actriz regresa a las tablas del teatro con el primer ‘thriller’ psicológico de su carrera: 'La habitación de Verónica'. Así afronta este nuevo reto interpretativo.

“Mi madre está más nerviosa que yo de cara al estreno”, nos cuenta Lara Dibildos.
“Mi madre está más nerviosa que yo de cara al estreno”, nos cuenta Lara Dibildos. alberto bernárdez.

Aunque los mundos de su infancia tenían más que ver con el cine y la tele, con los años, Lara Dibildos (45) quiso encontrar su propia identidad y solo se calmó cuando descubrió que el teatro era la pasión de su vida.

Dispuesta a seguir demostrando que hay cosas que no cambian, su último trabajo, en la obra 'La habitación de Verónica', va a ser toda una sorpresa. Lo mejor de todo es que está como loca de feliz.

Corazón o primero que ha tenido que hacer es renunciar a su larga melena para esta obra que acaba de estrenar en Valladolid y que, posteriormente, llegará a Madrid. La noto más nerviosa.

Lara Dibildos Es que es una responsabilidad enorme y todo un reto, porque es el primer 'thriller' psicológico que interpreto. Aunque mi papel es una joya, siento entre ilusión y miedo por lo que supone llevarlo a escena. No puedo avanzar mucho porque, aunque todo comienza con un argumento que parece amable, al poco te das cuenta de que no cuadra nada. Ahí, la intriga se empieza a apoderar de todos. Te diría que la trama es un laberinto donde nadie imagina por dónde va a salir. Mi papel es muy diferente a todo lo que he hecho anteriormente y reconozco que acabo agotada psicológicamente. Pero estos trabajos son los que te aportan más satisfacciones. Cuando leí el guion, me llamó la atención que hubieran pensado en mí. Lo mismo me comentan mis amigos cuando ven el cartel y mi mirada en esa foto. Y eso es, precisamente, lo que espero conseguir: que no se vea nada mío en mi personaje.

C. ¿Qué ha sido lo más duró a la hora de introducirse en la piel del personaje?

L.D. Todo. Desde la cantidad de texto que he memorizado durante este verano, en el que además hemos tenido que interrumpir el trabajo por distintos motivos, hasta encontrar los nuevos registros.

C. En cualquier caso, se trata de un sufrimiento placentero, ya que está cumpliendo su gran sueño como actriz.

L.D. Es verdad que mi mundo es el teatro, pero también disfruto en televisión, un medio donde me siento muy cómoda. Recientemente lo he experimentado con los programas que he presentado en Canal 13, aunque reconozco que la adrenalina que te sube cuando se iza el telón y ves el patio de butacas lleno es única.

C. Sin embargo, usted ha mamado las grabaciones de televisión junto a su madre, la gran Laura Valenzuela, y los entresijos del cine de la mano de su padre, el inolvidable productor José Luis Dibildos. Con lo fácil que lo tenía por ahí...

L.D. Seguramente sea porque buscaba mi propio espacio. Ellos me lo pusieron muy difícil hasta que encontré mi hueco que, además, hoy es el amor de mi vida: el teatro.

C. ¿Cómo se siente cuando termina un proyecto y hay que esperar a que suene el teléfono para empezar otro?

L.D. Lo que suelo hacer es intentar descansar y disfrutar de mi familia. También aprovecho para hacer cursos, ya que los actores no podemos parar nunca y hay que estar siempre preparado para cuando te llegue una nueva oferta. No solo es algo que me guste y sienta, sino que también es que lo necesito.

En este momento, el amor no es lo más importante"

C. ¿Cree que este trabajo va a marcar un punto de inflexión en su carrera?

L.D. Espero que el público que venga se emocione y esté en tensión con el suspense e intriga.

C. Decía que le sorprendió que pensaran en usted. Parece como si no se valorara...

L.D. El director, Ricard Reguant, con el que ya había trabajado en la obra 'Diez negritos', al igual que con dos de los productores, confiaban en mí. Hasta tal punto que me llamaron para una primera lectura en la que, te confieso, estaba histérica. ¡Hasta me temblaban las piernas! Mientras me escuchaba, pensaba que ese papel tenía que ser para mí.

C. Estas sensaciones, ¿con quién las comparte cuando vuelve a su vida cotidiana?

L.D. Aunque mi hijo mayor, Fran, vive en Estados Unidos le informo de todo gracias a las nuevas tecnologías. Además, noto que le encanta escuchar todo lo que me pasa. Pero, lógicamente, como el que está conmigo es el pequeño, Alvarito, pues es mi ayudante a la hora de los ensayos. El me da los pies para que yo vaya memorizando. Todos los días viene para hacer ‘mis deberes’ y disfruta leyendo los otros papeles. Se entrega al máximo y me encanta que vea mi profesión de una manera tan normal y que, encima, lo disfrute. Dicho esto, le veo más en el mundo del deporte. Como el mayor, que estudia la carrera en EE.UU. con una beca de baloncesto.

C. ¿Y eso no le resulta muy duro? Porque Fran salió de casa con tan solo 14 años.

L.D. Se fue con poca edad, pero con mucha altura, porque piensa que ya mide 2,05 metros. Lleva mucho tiempo fuera de Madrid, desde que se fue al CAI de Zaragoza, y estamos casi acostumbrados. Es verdad que en EE.UU. está muy lejos, pero es su sueño. Ha luchado y ha conseguido llegar hasta allí con las becas que le han dado por el baloncesto y, tras pasar por el high school, ahora los ojeadores le han metido en otro equipo de la universidad. Para una madre, ver que su hijo lucha por conseguir su sueño es una maravilla. Tengo que hacer de tripas corazón y ojalá, el día de mañana, le fiche un equipo español.

C. ¿Cómo está su madre?

L.D. Más nerviosa que yo de cara a mi estreno. Hoy su vida son sus nietos y pasar todo el tiempo que puede con ellos. Le gusta estar en casa, hacer sus meriendas y meterse a las nueve de la noche en la cama. No le apetece salir a la calle. Es curioso, porque no sabe manejar los móviles, pero me pide que le ponga a Fran al teléfono.

C. Tiene el don de llevarse bien incluso con sus ex... Tanto, que la hija de Muñoz Escassi vive con usted. ¿Cuál es el truco?

L.D. Anna (Barrachina) vive conmigo porque la universidad está muy cerca. Por eso nos vemos mucho, aunque viaja a menudo a su país.

C. Se ha convertido en un apoyo fundamental para Álvaro Muñoz Escassi. Hasta salen de fiesta juntos.

L.D. La relación que mantenemos ha sido así siempre y no tenemos por qué escondernos. Nos queremos y apoyamos.

C. Después de romper con su última pareja, Pablo Marqués, no la he vuelto a ver ilusionada con nadie.

L.D. Terminamos hace unos meses y reconozco que, en este instante, me siento muy bien. Este verano, el tiempo libre que he tenido lo he pasado junto a mis dos hijos disfrutando al máximo de ellos y también con mis amigos. Ahora me siento muy cansada de cara al estreno, pero con una energía e ilusión que me tienen como loca. Sarna con gusto no pica.

C. ¿Hasta qué punto es prioritario el amor en su vida?

L.D. En este instante, no es lo más importante. No huyo de encontrar una pareja, porque no deseo estar sola, pero tengo la vida tan llena, que solo me plantearía un compañero de viaje si fuera a sumarme mucho. De no ser así, no tengo ninguna necesidad, porque no siento soledad: estoy rodeada de amigos y no me faltan los planes. De estar con alguien, tiene que ser porque nos compenetramos y hay felicidad entre ambos. Si va a traer problemas, no me interesa.

C. Con lo dulce que es siempre, me sorprende que no cuajen sus historias de amor.

L.D. Tengo muy buen carácter y eso es una suerte para todo en la vida, porque el buen humor me acompaña de noche y de día, pero no me falta carácter. Por eso, cuando veo que las cosas no funcionan, corto por lo sano. Alargar las historias no sirve para nada. Soy bastante drástica y así me va (risas).

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