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Todo sigue más o menos igual

Don Felipe ha demostrado, ante la incertidumbre política, la enorme importancia de tener un Jefe de Estado neutral.

Después de unas "vacaciones atípicas", en las que el Rey no ha podido alejarse mucho de Madrid por si se producía un "milagro" político que le obligara a intervenir, don Felipe retoma ahora la actividad institucional en unas circunstancias muy parecidas a las que dejó. Son ya diez meses en los que su agenda sigue bloqueada por una prioridad –que España se dote de gobierno– y sigue resultando muy arriesgado comprometer fechas a medio plazo.

Esa fue precisamente la razón que impidió a los Reyes realizar las visitas de Estado al Reino Unido, Japón y Corea, y el viaje a Arabia Saudí, así como asistir a los Juegos Olímpicos de Río. Tal como prometió don Felipe a los atletas españoles cuando les despidió personalmente en el aeropuerto, se pasó las dos semanas pegado a la televisión cada vez que competían nuestros olímpicos y, para compensar su ausencia, llegó a poner una treintena de mensajes de apoyo, ánimo o felicitación en Twitter.

Los Reyes podrían haber realizado todos sus viajes sin interferir en la formación del Gobierno

A la vista de cómo han evolucionado los hechos, los Reyes podían haber realizado todos estos desplazamientos, sin interferir en la formación de Gobierno, en los tiempos que han transcurrido entre cada una de las cuatro rondas de consultas, pero eso solo se sabe ahora. Cuando se estaban planificando esas visitas existía la posibilidad, aunque fuera remota, de que los políticos llegaran a un acuerdo y, en esas circunstancias, nadie hubiera entendido que el nombramiento del presidente se demorara a la espera de que el Rey llegara de un viaje. Entre dos opciones, don Felipe casi siempre elige la más prudente. En Zarzuela ahora toca esperar, y lo tienen muy claro.

Además, aunque esta segunda etapa del reinado de don Felipe esté siendo muy peculiar por la situación política, hay que reconocer que el bloqueo está sirviendo para reforzar indirectamente la monarquía. Por primera vez en 38 años se ha puesto de manifiesto la importancia de tener un jefe de Estado neutral, que está por encima de los partidos y que no ha cedido a las presiones del PP, PSOE y Ciudadanos. Hasta el momento y a pesar de las circunstancias, no se ha oído una sola crítica a la forma en la que el Rey está ejerciendo su mandato constitucional. Y más difícil no se lo pueden poner.

Para rizar el rizo, la fecha que los dirigentes políticos han elegido para unas supuestas terceras elecciones sería el día de Navidad, lo que podría obligar a don Felipe a aplazar o vaciar de contenido su mensaje de Nochebuena para no dirigirse a los españoles en la jornada de reflexión y que cualquier comentario se interpretara en clave electoral.

Pero antes de esa cita, el Rey tiene otras dos muy importantes en su agenda de otoño: la entrega de los premios Princesa de Asturias, prevista para el 21 de octubre, y la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará el siguiente fin de semana en Cartagena de Indias. Habrá que cruzar los dedos para que ambas se mantengan.