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Ofensiva amable tras el 'breixit'

Almudena Martínez-Fornés

Los británicos han descubierto un nuevo terreno en el que la familia real puede serles de gran ayuda. Se trata de utilizar a los miembros de la casa real para que reconstruyan los puentes con los países europeos tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El diario inglés 'The Telegraph' la ha definido como "ofensiva amable pre-Brexit".

De esta forma se espera que la familia real ayude a las embajadas británicas a recuperar el protagonismo en las relaciones con cada uno de los países del continente. Y es que durante el tiempo que Reino Unido ha permanecido en la U.E., las relaciones con sus socios han sido cultivadas por los ministros en Bruselas.

La primera que ha emprendido una misión de esta naturaleza ha sido la duquesa de Cambridge, que se desplazó a los Países Bajos, uno de los principales socios financieros del Reino Unido. Allí fue recibida por el rey Guillermo Alejandro en su residencia oficial, y a Catalina le bastó con mostrar ante los fotógrafos una de sus habituales sonrisas para transmitir el mensaje amable que supuestamente quiere trasladar el Foreign Office. Aunque era su primera visita al exterior en solitario, sin el príncipe Guillermo, y el cometido más importante que se le había encomendado hasta ese momento, a su regreso Catalina bien podía haber afirmado: misión cumplida.

El mérito de Catalina es que se deja aconsejar

El secreto del éxito de los viajes de la duquesa de Cambridge, sola o en familia, no radica en su sonrisa, aunque el gesto es muy importante, sino en su meticulosa planificación. Nada de lo que afecta a la imagen de la esposa del segundo en la línea de sucesión se deja al azar. Los colaboradores de Catalina son los que deciden con qué ropa, de qué color y con qué complementos debe acudir la duquesa a cada acto para transmitir el mensaje oportuno. El mérito de Catalina es que se deja aconsejar.

En su visita a Holanda, Catalina acudió a ver el famoso cuadro de 'La joven de la perla', de Johannes Vermeer, con unos pendientes que había pedido prestados a la reina Isabel II y que eran muy parecidos a los que muestra la protagonista de la pintura. La duquesa permaneció suficiente tiempo contemplando el cuadro y a la distancia necesaria para que los fotógrafos se dieran cuenta del efecto espejo y captaran la imagen. El detalle fue interpretado como un gesto de deferencia de la duquesa hacia una de las obras de arte de la que los holandeses se sienten más orgullosos. Era una segunda batalla, por tanto, de la ofensiva amable.

Al parecer, este es solo el primero de una serie de viajes que emprenderán los miembros de la familia real británica a los países europeos y aun no se sabe si uno de esos desplazamientos tendrá España como destino. Además, aun está pendiente el viaje de estado al Reino Unido que don Felipe y doña Letizia tuvieron que anular el pasado mes de marzo. Pero, tarde o temprano, los duques de Cambridge visitarán España, y Catalina traerá algún mensaje escondido en su imagen.