Mónaco ya se prepara para el enlace entre el príncipe Alberto y Charlene Wittstock. Estas son algunas de las claves de una boda que ultima sus preparativos para que los días 1 y 2 de julio todo salga según se ha previsto en el guion:


El próximo 1 de julio, Alberto y Charlene se casarán por lo civil en la más estricta intimidad del palacio Grimaldi, ante sus 50 íntimos. Al día siguiente celebrarán la boda religiosa al aire libre, ante unos 1.000 invitados (aunque la pareja ha enviado unas 4.000 invitaciones) se en una ceremonia que no tendrá como decorado la catedral, sino el palacio. De esta forma, se permitirá a un gran número de ciudadanos asistir al enlace junto a los invitados ilustres.

  • La misma tarde del anuncio de su compromiso, Charlene abandonó su domicilio habitual en la calle Princesse Eugénie, el antiguo piso de la princesa Estefanía, para instalarse en Roc Agel, la residencia estival de los Grimaldi.
  • Giorgio Armani, diseñador de cabecera de Charlene, será también el encargado de crear su traje de novia.
  • Charlene Wittstock era protestante, por lo que antes de la boda ha tenido que convertirse al catolicismo, condición impuesta por la Constitución de Mónaco.
  • Charlene se convertirá en su alteza serenísima, princesa de Mónaco, título utilizado por Gracia de Mónaco. También recibirá los de marquesa de Baux, duquesa de Valentinois, condesa de Carladez y baronesa de Saint-Lô.
  • El destino para su luna de miel es Sudáfrica, el país natal de Charlene.
  • Tras el enlace, los príncipes obsequiarán a su pueblo con la música en directo en el Puerto de Hércules del francés Jean-Michel Jarre.