Restaurante de "Sexo en Nueva York" demandado por pagar mal a sus empleados

El restaurante "Pastis" de Manhattan, conocido ya en medio mundo por aparecer en la serie "Sexo en Nueva York", ha sido demandado por tres de sus antiguos empleados, que se quejan de haber sido mal pagados. Según la demanda presentada ante un juzgado de Nueva York, que tiene vocación de convertirse en colectiva, los demandantes son tres ex empleados del Pastis, que aparecía en la última temporada de la serie, y de Balthazar, otro famoso restaurante de Nueva York del mismo propietario. La iniciativa se mantiene abierta con el ánimo de reunir al mayor número de empleados posible, ya que se pueden adherir todos los que se hayan sentido estafados por el mismo dueño, Keith McNally, durante los últimos seis años. Esta demanda se suma a las presentadas en los últimos meses contra otros conocidos establecimientos neoyorquinos por empleados que se quejan de que reciben pagas por debajo de los 5,85 dólares por hora en que está situado el salario mínimo en Estados Unidos, no se les pagan las horas extras y tienen que entregar una parte de sus propinas. La mayoría de los camareros de la ciudad depende de esas propinas para sobrevivir, ya que los salarios base son muy bajos, algo que extraña a muchos turistas, acostumbrados a decidir alegremente si dejan o no una cantidad adicional a quien les haya atendido, en función del servicio recibido. Los demandantes aseguran que si un cliente del Pastis o del Balthazar se iba sin pagar su cuenta, la cantidad se extraía directamente del salario semanal del camarero, al que también se le quitaban cinco dólares por turno para pagar al encargado de doblar las servilletas. Keith McNally, el propietario de Pastis, de corte francés y ubicado en la Novena Avenida, a la altura del barrio de Meatpacking, y Balthazar, en el SoHo, no estaba inmediatamente disponible para realizar comentarios sobre la demanda. El Pastis se ha convertido en un sitio de culto para los seguidores de la popular serie, desde que en la última temporada las cuatro eternas amigas eligieran ese lugar para reunirse y comentar allí sus aventuras.