Suharto, en estado crítico desde hace dos días, sufre una nueva recaída

El ex presidente Suharto, de 86 años y en estado crítico desde el viernes, sufrió hoy una recaída en el Hospital Pertamina de Yakarta y sus médicos comunicaron a los familiares que las posibilidades de supervivencia se han reducido. "Las posibilidades de salir adelante son del cincuenta por ciento. Su estado es muy crítico desde las ocho de la mañana", informó a la prensa el jefe del equipo de especialistas que le atiende, el doctor Mardjo Soebiandono. Añadió que habían "hablado con la familia dos veces hoy para comunicarles la posibilidad de que la situación empeore". El veterano general que gobernó con mano de hierro Indonesia desde 1968 hasta 1998 ingresó de urgencia el 4 de enero con hipotensión, un edema y otros problemas, entre ellos líquido en los pulmones que le impedía respirar con normalidad. Nada más ser internado se le aplicó una diálisis para hiciera el trabajo que sus riñones habían dejado de hacer, y comenzaron a practicarle transfusiones de sangre para elevar la cantidad de hemoglobina. Entre mejorías y recaídas, el martes le detectaron problemas cardiacos que exigirían reemplazar el marcapasos que le implantaron en el año 2001. El viernes pasado empeoró y se le aplicó ventilación asistida para ayudarle a respirar, pero el sábado parecía que la situación tendía a estabilizarse. Esta mañana, el fundador del Singapur moderno, el ex primer ministro Lee Kuan Yew, de 84 años, visitó al paciente acompañado de las tres hijas del ex mandatario: Hardijanti Rukman (llamada Tutut), Hedijanti Herijadi (Titiek) y Hutami Endang Adyningsih (Mamiek). Según fuentes oficiales, Lee no pudo hablar con el paciente porque se encontraba dormido. La salud de Suharto, quien encabeza las listas de dirigentes más corruptos del mundo del Banco Mundial y de la organización Transparency International, le ha salvado en la última década de comparecer ante los tribunales para defenderse de diversas acusaciones por supuesta corrupción. Después de unos años en los que la Fiscalía de Indonesia parecía haber tirado la toalla, los abogados del Estado volvieron a la carga el pasado mes de julio y le acusaron de uso indebido de fondos de una fundación de educación que presidió. La Fiscalía pidió la devolución de unos 440 millones de dólares y una indemnización de 1.100 millones de dólares.