Mujeres de hoy

Carina Spilzka, directora de ING Direct, posa para MujerHoy.com

Carina Spilzka, directora de ING Direct, posa para MujerHoy.com

Con solo 42 años, ha sido directora general del banco holandés en Francia durante dos años y, desde hace ocho meses, es la máxima responsable en nuestro país. Licenciada en Económicas y Empresariales, casada y madre de tres hijas, sus mejores “inversiones” son las lecturas con sus hijas, el descubrimiento de nuevos artistas y las nuevas tecnologías; no pasa ni un día sin que actualice su Twitter. ¿Por qué hay tan pocas directivas en la banca? El dinero es poder y las mujeres no necesariamente lo buscamos en el trabajo: queremos aportar, influir, desarrollarnos... Y quizá la banca, con dinero y poder, no nos deslumbra tanto. ¿No gusta o tenemos menos posibilidad de acceder a ella? Yo nunca he tenido ningún problema por ser mujer. He ido progresando en mi carrera y me han ido dando oportunidades, pero no creo que ser mujer haya influido. Incluso una vez me promocionaron el día en que dije que esperaba mi tercera hija. Pero eso no es muy habitual... Puede que no ocurra, pero afortunadamente no ha sido mi caso ni el de ING Direct. A nosotros nos encanta decir que esto es una meritocracia y que lo que de verdad valoramos es que la gente haga su trabajo bien, con compromiso, pensando en el cliente. ¿El sector de la banca es machista? No lo creo; considero que hay muy buenas profesionales a todos los niveles, de verdad. ¿Qué puede aportar una mujer como directora general de un banco? Deberíamos hablar de qué podemos aportar todos los que trabajamos aquí, y se trata de una profunda convicción en lo que hacemos, nuestro compromiso y las ganas de hacer bien las cosas. ¿Cómo definiría su carrera? Ha tenido esfuerzo, trabajo, muchas horas, momentos de angustia, y suerte; hay momentos en la vida en que algo hace “click” y hay que aprovecharlo. Llevo 13 años en ING, fui la tercera persona en unirme al equipo, y ser directora general es un privilegio. Quizá haya que hablar más de oportunidad que de suerte... Sí, para mí es la combinación de las dos cosas. La banca no era el sector en el que me imaginaba trabajando tras acabar la carrera. Pero mi vocación es hacer cosas que puedan influir en la sociedad, y creo que desde ING Direct lo hemos conseguido, dinamizando el sector financiero y beneficiando a los consumidores. Por eso me siento tan vinculada a esta marca. ¿Cuáles son sus puntos fuertes como directiva? Soy pragmática, ordenada, organizada y he adquirido la capacidad de escuchar a quienes trabajan conmigo y entender qué les motiva para sacar lo mejor de ellos. Usted ha dicho alguna vez que mandar es fácil y lo difícil es liderar. A su juicio, ¿en qué se diferencian? Mandar es decir lo que hay que hacer; liderar es lograr que los demás sigan tu sueño. ¿Y las mujeres lideran o mandan mejor? Si preguntamos a mi marido, dirá que mando muy bien [risas]. Probablemente, mandemos mejor. En su opinión, ¿existe el liderazgo femenino? Creo que hay rasgos femeninos, como escuchar y empatizar. Obtener resultados inmediatos es algo masculino y encontrar la fórmula para movilizar a la gente, femenino. Mi trabajo es generar pasión, conseguir que cada trabajador la encuentre. Parece fácil, pero no lo es. Su banco es holandés y ha sido directora general en Francia. ¿Qué ha aprendido de estos países? Mucho. Creo que llegue a Francia siendo una buena gestora de equipos, sabiendo mandar, pero tuve que desarrollar mi capacidad de liderazgo. Aprendí a entender a escuchar, a observar, porque no me servía la fórmula de aquí para coordinar a los equipos. Y de los holandeses he aprendido el valor de la confianza, porque ceden la autoridad a los equipos locales, y eso da mucha fuerza. ¿Qué tienen que cambiar los bancos tras la crisis? Sobre todo, añadir transparencia y simplicidad. La gente quiere entender qué compra, dónde deja su dinero. Y, para mí, una de las claves es apoyar a las pequeñas empresas, a los emprendedores, porque tendrán mucho que decir en cómo salir de la crisis. ¿Cómo es un día en la agenda de la directora general? Intento desayunar con mis hijas, es un momento de buen rollo [risas]. Ellas se van al cole y yo, a la oficina. La mayor parte del día la dedico a estar con gente. Me gusta pasear por el banco y entrar en reuniones para que me cuenten; esos momentos te permiten palpar el pulso de la organización. Y siempre dedico un rato a conectarme con el mundo: ver qué pasa, qué piensa la gente... ¿Y le resulta posible conciliar? ¿Qué es conciliar? He encontrado un equilibrio que me permite estar satisfecha profesionalmente y con la dedicación a mi familia. Y a mis hijas les estoy dando un ejemplo y un rol de persona responsable en el trabajo con el que puedan identificarse. Ellas saben que son importantes y que las tengo presentes siempre. ¿Ha renunciado a muchas cosas para estar en este puesto? No he renunciado a nada de forma dolorosa. Tengo la suerte de que mi marido hable de corresponsabilidad. Él sabe que estoy en un ciclo muy importante y me ha acompañado con toda la generosidad del mundo. Cuando le toque a él, haré lo mismo.