Mujeres de hoy

María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, es la única mujer al frente del grupo más selecto de la Bolsa española

María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, es la única mujer al frente del grupo más selecto de la Bolsa española

Es la única mujer al frente del grupo más selecto de la Bolsa española, el de las empresas del IBEX 35. Burgalesa de 51 años, casada y madre de tres hijos, confiesa que le encanta correr. Y la suya sí que ha sido una carrera de fondo: entró en Bankinter hace 21 años, cuatro años después pasó a Línea Directa Aseguradora (del mismo grupo); allí fue consejera delegada desde 2008 hasta el pasado mes de noviembre, cuando fue nombrada para ese puesto en Bankinter. Sus subordinados dicen de ella que la capacidad de comunicación, el liderazgo y la costumbre de escuchar son sus puntos fuertes. ¿Qué puede aportar una mujer al frente de un banco? Las mujeres tenemos más responsabilidad en puestos relacionados con la actividad intelectual o que exigen un alto nivel de relaciones interpersonales, como el financiero. Creo que aportamos lo mismo que el hombre: talento. Somos el 50% del mercado laboral y no se puede prescindir del 50% del talento. Pero ese porcentaje del 50% no se mantiene en los niveles más altos de dirección en la mayoría de las empresas... Pueda que en eso Bankinter sea especial. En 1994 se creó un proyecto para estimular la igualdad. Y prueba de su éxito es mi caso: en 1998 me nombraron consejera delegada de Línea Directa Aseguradora y hace seis meses, de Bankinter. Además, hay cinco mujeres en el comité de dirección, el primer nivel de responsabilidad. En esta empresa lo que importa es la contribución a los resultados, la capacidad comercial, el talento... ser hombre o mujer está superado. Y soy optimista, porque en la banca y el sector financiero las mujeres podrán poner a prueba su talento y su ambición. Por su experiencia, ¿existe el liderazgo femenino, las mujeres “mandan” de forma diferente? Quizá somos más decididas, menos analíticas, más impulsivas, más emotivas, tenemos más empatía hacia los problemas de los demás, somos buenas gestionando equipos, solemos ser más participativas, pero al final eso son estereotipos. Para dirigir una empresa, seas hombre o mujer, tienes que ser ético, ganar respetando las reglas del juego; ser valiente, porque hay que tomar decisiones difíciles; saber trabajar en equipo, comunicar, tener claras las metas para que los demás participen; ser optimista, para afrontar los problemas con fuerza, y formarte continuamente. Y de todos esos, ¿cuáles son sus puntos fuertes? Deberían decirlos la gente con quien trabajo, ¿no? [risas]. Mis méritos, posiblemente, han sido mi dedicación al trabajo, la responsabilidad, las ganas y la energía que pongo en lo que hago. ¿Y qué factores han determinado su carrera? Creo que siempre he actuado con responsabilidad y he dicho que sí a las oportunidades que se me han presentado. Ser dedicida y adquirir más responsabilidades me ha hecho avanzar. ¿Una consejera delegada puede conciliar vida laboral y personal? La conciliación es la cuadratura del círculo: hace falta disciplina, perseverancia, capacidad de renuncia. Siempre es difícil, pero si estás en un puesto de responsabilidad es imposible. Yo no busco conciliar, sino cierto equilibrio. Hay rachas en las que tienes que dedicarte a tu empresa al 120% y otras en las que puedes tener más tiempo para tu familia. Tengo tres hijos y una madre, y pienso que no llego a todo como me gustaría. ¿Esta crisis es uno de esos momentos al 120%? Claro. He llegado a Bankinter en un momento difícil, de transformación de la banca, pero eso hace que el trabajo sea más apasionante. Siempre pienso que a las mujeres nos ha tocado vivir papeles importantes y desagradecidos en todas las crisis. Cuando todo se derrumba, sacamos fuerzas y tomamos las decisiones para salir adelante. Si hubiéramos tenido más protagonismo en la toma de decisiones para afrontar la crisis, no hubiera durado tanto. ¿Protagonismo en el sector financiero o también en la política? Por supuesto, en la política también. Las decisiones se hubieran tomado antes y no hubiera habido esa indefinición, que en el caso de España nos ha hecho mucho daño. ¿Qué puede decir la consejera delegada de Bankinter a una familia que esté atrevesando el momento más duro de la crisis? Que lo afronten con optimismo, que no se dejen llevar por la adversidad, que siempre aparece una salida, que estén unidos, que se ayuden. Y buscar un empleo, aunque es difícil. ¿Usted ha sentido la crisis cerca? Sí, claro que conozco gente que se ha quedado en paro, en todos los niveles y todos los sectores. En alguna ocasión, ha reconocido que la incertidumbre de los mercados financieros le quitaba el sueño, ¿cuál es su peor pesadilla? Afortunadamente, ya no la tengo. A los pocos días de llegar a Bankinter se habló de la posibilidad de un rescate de la economía española y yo pensaba: “¡Pero si acabo de llegar!”. Pero el panorama se está empezando a estabilizar, el Gobierno ha comenzado a tomar medidas y todo el mundo está haciendo los deberes. Bankinter tiene muchas fortalezas y no tengo ninguna duda de que va a salir fortalecido de esta crisis. ¿Y cuál es el primer pensamiento al levantarse? A veces pienso: “¡Vaya día que me espera!”. Normalmente, hago un repaso de lo más importante que tengo por delante. ¿Y a qué ha tenido que renunciar para matener ese ritmo? A mi tiempo libre. Yo no concibo la vida sin deporte, me da energía, fortaleza, pero solo puedo correr, porque lo hago sola y a cualquier hora. Renuncias a hacer lo que quieres, porque el tiempo que tienes lo dedicas a los demás. Pero no me quejo, soy una privilegiada. Profesionalmente, por dirigir una plantilla estupenda y, desde el punto de vista familiar, porque puedo transmitir a mis hijos lo importante que es el trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad.