María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, y Carina Spilzka, directora general de ING Direct, son las mujeres que han llegado más alto en la cúpula financiera de nuestro país. En un encuentro exclusivo, descubrimos cómo son y qué piensan estas dos triunfadoras en un mundo de hombres.

Dinero y poder han ido unidos desde el principio de los tiempos. Por eso quizá, a las mujeres les está costado tanto llegar a lo más alto en el mundo de la banca. Tal vez porque el poder y el dinero no son algo que necesariamente ellas busquen en su trabajo, como piensa Carina Spilzka, directora general del banco holandés ING Direct en España. Tal vez, porque los hombres no han querido soltar las riendas de un sector que siempre han controlado y que les garantiza una incalculable influencia económica e, incluso, política.

Spilzka es una de las pocas ejecutivas que ha alcanzado la cúpula financiera de nuestro país. Como María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, el sexto banco español en volumen de negocio. Dancausa es, desde el pasado mes de noviembre, la única mujer al frente de una de las empresas del club más selecto de la Bolsa española, el Ibex 35, y la que, en la actualidad, ocupa un puesto más importante en el sector bancario. Junto a ellas –y después de la reciente marcha de Ana Patricia Botín, ex presidenta de Banesto, como consejera delegada del Santander en el Reino Unido–, solo algunos nombres femeninos salpican de forma escasa los consejos de administración y los comités de dirección de los bancos en nuestro país.

Porque si las mujeres siguen teniendo una mínima representación en las grandes empresas, el porcentaje es aún menor en la banca.
Según los últimos datos oficiales, los que corresponden a la Memoria de la Supervisión Bancaria realizada por el Banco de España en 2009, el porcentaje de mujeres en los altos cargos de los bancos supone solo un 9% y un 18% en las cajas de ahorro.

Sin embargo, los últimos datos del Instituto de la Mujer, basados en los informes sobre gobierno corporativo de las entidades bancarias entregados a la Comisiónn Nacional del Mercado de Valores (CNMV), hablan solo de un 5,8% de mujeres en la alta dirección de los bancos. Nombres y apellidos concretos justifican esos datos, especialmente en las dos entidades más importantes de nuestro país.

En el Santander hay dos mujeres en el consejo de administración (Ana Patricia Botín y la ex ministra Isabel Tocino) y otras dos en el comité de dirección:
también Ana Patricia Botín y Magda Salarich, ex directora general de Citroën España, que dirige una de las unidades más importantes del grupo, Santander Consumer Finance.

En el BBVA hay una sola consejera, Susana Rodríguez Vidarte, y ninguna mujer se sienta en las reuniones de su comité de dirección
. Y algo parecido ocurre en las cajas: solo una, la del Mediterráneo, tiene una mujer como directora general. María Dolores Amorós llegó el pasado noviembre a la CAM, una entidad inmersa en una grave crisis, que le ha obligado a abortar su proceso de fusión con otras cajas y a solicitar ayuda al Fondo de Reestructuración Bancaria.

Paridad por abajo.

Pero está claro que no todos los bancos son iguales ni en todos los niveles de decisión existe ese mínimo porcentaje de presencia femenina. En Bankinter, que es la excepción, el comité de dirección está formado por cinco hombres y cinco mujeres. Y en el de ING Direct se sientan en cada reunión tres mujeres y siete hombres.

Además, la paridad ha crecido en todas las entidades, pero en niveles inferiores: en la actualidad, más del 40% de los trabajadores de los bancos son mujeres, aunque ocupan fundamentalmente puestos técnicos y administrativos.

Pero entonces, ¿por qué no aprovechan los bancos el talento y la energía de todas ellas? Quizá porque ignoran los resultados de un estudio realizado por la consultora norteamerican McKinsey & Co el pasado año, en el que se demostraba que las empresas con más mujeres en los comités ejecutivos obtienen un 41% más de rentabilidad y un 56% más de margen de beneficios que aquellas que tienen menos féminas en su cúpula.