Su reloj se detuvo en abril de 2011, cuando un ictus puso su vida a cero. Cuatro años después, se renacimiento como actriz, cumple un nuevo hito: su primer papel protagonista. En 'Francisco, el padre Jorge', Silvia Abascal nos guía por la vida del hombre que estaba llamado a ser Papa.

Ana es periodista, agnóstica y está esperando un hijo de un hombre casado que no la ama. Ana es la última reencarnación de Silvia Abascal, protagonista de 'Francisco, el padre Jorge' (18 de septiembre en cines), que nos llevará de la mano a través de la biografía de Jorge Bergoglio desde su juventud hasta ser elegido Papa.

Pero la actriz también se ha convertido últimamente en la chica de Alejandro Sanz en su último videoclip y en la enfermera que pasa por la recién estrenada 'Ma ma' de Julio Medem fugazmente, pero lo suficiente para hacer que la protagonista, Penélope Cruz, vea un poco de luz en medio del pavor al cáncer.

Además, a comienzos del año próximo empezará a grabar 'La catedral del mar', una ambiciosa serie televisiva. Un horizonte lejanísimo para una mujer que no osa escudriñar su futuro más allá de la semana que viene.

Porque Silvia Abascal es también la mujer que sufrió un derrame cerebral. Pero está cansada de que eso vaya siempre por delante, porque han pasado cuatro años y toda una vida desde aquel renacimiento. Tuvo que aprender de nuevo a caminar y entrenar la memoria, la expresión corporal y mil detalles más que tejen los mimbres de un actor. Pero el talento seguía ahí...

Mujerhoy. ¿Qué tal está?

Silvia Abascal. Bien, bien. He estado un mes entero junto al mar sin hacer nada...

MH. Ha sido capaz de sumir un papel protagonista, eso es un gran avance, ¿no?

SA. Es la cuarta película en la que participo desde mi accidente cerebral, pero este sí ha sido un trabajo al ritmo de los de antes: un rodaje de tres meses, con personaje protagonista y con viajes. Se ha rodado casi toda en Buenos Aires, Roma y un poco en Madrid.

MH. ¿Lo ha llevado bien?

SA. Todavía tengo problemas con el sonido y los ruidos, y ha sido difícil en ese sentido. En un equipo de 30 o 40 personas, siempre hay gente hablando a la vez, arrastrando objetos... Además hemos trabajado mucho en exteriores y Buenos Aires es una ciudad muy sonora: barcos, motos, tráfico...

MH. ¿Tuvo claro que era el momento?

SA. Si no me sintiera capaz, no lo habría hecho. He tenido que supervisar muchas cosas antes, pero si todo el equipo juega a tu favor, se puede.

MH. ¿Es creyente?

SA. No, no lo soy. Resumir mi religión en un párrafo me resulta difícil. No sigo ninguna religión tradicional. No creo en infiernos ni en paraísos, ni en castigos ni recompensas. Creo en la conciencia, en la individual y en la colectiva. No creo en el destino.

MH. Decía Darío Grandinetti, en el papel del Papa Francisco, que para ser espiritual no hace falta ser religioso... ¿Lo es usted?

SA. Sí, espiritual sí. Pero sin ninguna connotación mística. Que la gente siempre te imagina con las barritas de incienso y no tiene nada que ver con eso.

MH. Si la persona de Francisco es como el personaje que se retrata en la película, dan ganas de creer en él...

SA. Exacto. Eso es justo lo que le pasa al mi personaje. Ana es agnóstica, no sabe nada de la Iglesia ni del Vaticano. No le seduce la filosofía de la Iglesia católica, pero se ve obligada a viajar al Vaticano para cubrir un cónclave y conoce al padre Jorge. Este hombre sí la cautiva, no solamente por sus palabras sino por sus acciones, porque predica no solo con un discurso oral, sino que a medida que ella va conociendo sus raíces, de dónde viene, de qué se ocupa, qué le preocupa, se da cuenta de que va predicando humildad y austeridad con acciones.

MH. ¿Tuvieron ocasión de conocer al Papa?

SA. Yo no. Darío sí, él tuvo un miniencuentro, no exclusivo, con más gente. Me consta que sabe de la existencia de la película porque Darío le informó y también la productora.

MH. Además se tratan temas importantes, la corrupción, el aborto, la explotación laboral... ¿Qué asuntos le preocupan?

SA. Todos esos y más. No me gusta mucho hablar de esto porque parece que lo estás promocionando, pero me gusta estar vinculada al compromiso y no es una cuestión de hacer favores, sino de conciencia social. Hay tantos temas con los que colaboro... Me llaman para todo tipo de causas, pero yo no voy a cortar una cinta o posar en un photocall, si me comprometo, yo viajo al terreno. Me gusta conocer las cosas desde la realidad y mojándome.

MH. El padre Jorge siempre viajaba en autobús para estar en contacto con la gente. ¿Los actores también están en riesgo de vivir alejados, en un mundo de halagos y alfombras rojas?

SA. El que se vuelve gilipollas ya tenía papeletas para serlo. Pero no en mi profesión, en todas. Es cierto que ves muchas tonterías, muchos caprichos, pero eso no solo sucede porque una persona los pida, sino porque alrededor hay 10 cuervos que lo permiten. Depende mucho de los valores de uno, de si tiene la cabeza bien amueblada, si está en contacto con la humildad, si sabe bien que esto es una carrera de fondo... Depende de lo maduro que esté uno emocionalmente.

MH. Y a usted se nota que madurez le sobra...

SA. Desde pequeña, por circunstancias personales, me tocó una postura de mucha responsabilidad, pero a medida que voy creciendo, me voy permitiendo ser más niña, más infantil por momentos, más gamberra.

MH. El Papa le dio un buen disgusto a su madre cuando le dijo que iba a ser cura. ¿Usted también se lo dio por aspirar a ser actriz?

SA. No, para nada. Empecé a trabajar a los 14, pero desde parvulitos ya estaba yo diciendo quiero ser actriz, quiero ser actriz.... Para ellos siempre estuvo bien, si yo era feliz. Pero he visto muchas historias en las que no ha sido así, para las familias de muchos compañeros sí fue un disgusto tremendo y hasta se han producido alejamientos importantes. Así que yo agradezco mucho su comprensión y tanta empatía con lo que yo soñaba.

MH. La madre se apena porque el joven Jorge no conocerá el amor ni tendrá hijos... ¿Siguen siendo esas las grandes conquistas de la vida?

SA. Entiendo que se entristeciera por los nietos que no iba a tener, era su manera de vivirlo. Pero la realización no viene siempre dada por el hecho de crear una familia, depende del proceso individual de cada uno. Para mí, el éxito y el fracaso son conceptos tan relativos...

MH. He podido ver en las redes que recientemente ha aprendido de nuevo a montar en bicicleta.

SA. Puse una foto en Instagram, pero se entendió mal, no es que haya aprendido ahora, lo hice como un año y medio después de mi accidente cerebral. Simplemente estaba montando y quise compartirlo como mensaje de nuestra capacidad para volver a empezar, porque responde al tópico ese de: "Eso es como montar en bici, que nunca se olvida". Pero ¡vaya si se olvida!

MH. Sin embargo, el don que tenía para interpretar no lo perdió.

SA. Bueno, tuve que recuperar muchas aptitudes implicadas en esta profesión de actor, como la memoria, la movilidad del cuerpo, la coordinación, el equilibrio... Lo demás, las ganas, la emoción, la pasión, no lo perdí. Pero tampoco tenía ninguna impaciencia por empezar de nuevo a hacer películas.

MH. ¿Hay algo que no quiera recuperar de quien era entonces?

SA. Nada en concreto, pero tampoco me he planteado la meta de volver a ser la que era antes, no me lo planteo. Me he puesto a crear desde aquel día y ahí voy.

MH. ¿Está cansada de hablar de ese aspecto de su vida?

SA. No me cansa, ni tengo ningún pudor en hablar de ello. Lo que pasa es que hablo de personajes, de guiones... de mil temas y diga lo que diga, el titular siempre tiene que ver con mi derrame. Así que, cuando contesto un poco seca, como a ti en la primera pregunta, es por no entrar en más detalles y que no se centre todo en ese aspecto. Si estuviera inactiva lo entendería, pero tengo proyectos, me estoy moviendo.

MH. Hablemos de ellos. ¿Cómo fue trabajar con Alejandro Sanz?

SA. ¡Maravilloso! Alejandro y yo somos amigos desde hace 20 años y sabemos que siempre estamos el uno para el otro. Llevábamos mucho tiempo queriendo hacer algo juntos, pero no se había podido hasta ahora. 'A que no me dejas' es una canción preciosa y el vídeo no puede estar hecho con mayor elegancia. Llevo tatuado un poema de Lorca, Casida de la mujer tendida.

MH. Tiene también un papel en 'Ma ma', protagonizada por Penélope Cruz. ¿Quién es en esa historia?

SA. Es una pequeñísima colaboración. Soy una de las enfermeras del equipo médico de Penélope que se está tratando de cáncer. Es un personaje de luz, porque la saca del miedo.

MH. ¿Y qué más hay en su futuro?

SA. En otoño iba a empezar con la serie 'La catedral del mar', que al final se ha retrasado hasta enero. Pero normalmente trabajo con agenda y con listas de cosas por hacer a una semana vista. No soy de metas a largo plazo. No lo he sido nunca y ahora menos.

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