Iker Casillas y Sara Carbonero, ¿cómo es su vida diaria?

  • Los 'paparazzi' viven apostados en la puerta de su casa pero Iker Casillas y Sara Carbonero mantienen la discreción y el silencio sobre una relación que les ha llevado a vivir desde noviembre de 2010 bajo el mismo techo, un chalet en Boadilla del Monte.

Fueron la sorpresa en la primavera de 2010, luego los novios del Mundial y ahora una pareja completamente consolidada que pretende buscar un poco de normalidad ante tanta presencia mediática en la puerta de su casa, aún así muchos se preguntan ¿cómo es el día a día de Sara Carbonero e Iker Casillas?

La respuesta, según ha repetido la propia periodista en varias ocasiones, es clara:"Llevo una vida muy normal". Aunque más de uno se pregunte cuánto de normal hay en ser una de las personas más conocidas de nuestro país.

Aún así, ellos insisten en tener una rutina que no dista mucho de la de otros jóvenes de su edad: cada mañana salen temprano de su casa, ella rumbo a los estudios de Telecinco y él a su entrenamiento con el equipo en la ciudad deportiva del Real Madrid, en Valdebebas. 

Tras el entrenamiento -siempre que ningún enfrentamiento deportivo le lleve fuera de Madrid- y el informativo de mediodía, vuelta a su casa, un chalet en Boadilla del Monte, propiedad del portero que ambos comparten desde noviembre de 2010.

Fue entonces cuando la periodista se mudó desde su casa en el centro de Madrid, la que comenta, sólo echa de menos porque ahora tarda más tiempo en llegar a su trabajo. 

A esta vida tranquila se suman salidas al teatro -no hace demasiado se dejaron ver en el Reina Victoria para asistir como espectadores a la representación de 'Cinco horas con Mario'-, cenas en restaurantes y cañas con los amigos en un bar cercano a su residencia.

Por norma general huyen de las discotecas y los grandes tumultos
, y prefieren pasar un rato agradable en algún lugar discreto y alejados de las miradas todo lo que su posición les permite.

No hace mucho los 'paparazzi' les siguieron hasta el aeródromo de Cuatro Vientos donde les perdieron la pista. Su destino de aquel día es todo un misterio. Unos dicen que fueron simplemente a disfrutar de una jornada de altos vuelos, otros que ese solo fue el punto de partida para llegar a su verdadero destino.

En cualquier caso, como tantos otros detalles de su intimidad, está guardado bajo llave.

Tan solo ellos saben donde fueron y qué hicieron, de la misma forma que ellos son los únicos que conocen lo que pasa entre las paredes de su casa o el contenido de los mensajes que llegan a sus móviles. Dicen sus allegados que precisamente uno de los secretos de su relación es precisamente la comunicación y el estar en permanente contacto, algo que lograrían gracias a un servicio de mensajería instantánea.

En cualquier caso, lo único que queda claro es que les va de maravilla, o al menos eso parece si tenemos en cuenta sus besos en el Masters 1000 de Madrid