Aunque la tónica general de la fiesta anual organizada por el MET Costume Institute es el glamour y la elegancia, no todas las invitadas pueden presumir de ello con sus looks. 

Famosas como Beyoncé, Fergie o Christina Hendrix no han convencido con sus estilismos por pecar de excesivas, marcando demasiado sus curvas y presumiendo demasiado de exuberancia. 

Otras, en cambio, han estropeado diseños de alta costura con excesivos complementos, peinados estridentes, o combinaciones totalmente desacertadas, como es el caso de Ashley Olsen, con esas mangas afaroladas imposibles, Jennifer López, cual pavo real lleno de plumas, o Serena Williams, una auténtica tarta de nata.