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¿Qué piensan de las revistas de moda los que trabajan en ellas?

Estas son las (polémicas) confesiones de la ex jefa de moda de Vogue UK.

Fotograma de 'El diablo viste de Prada'.
Fotograma de 'El diablo viste de Prada'. Cordon

De todos los lugares donde se cuece la industria de la moda, puede que las revistas hayan sido el más mitificado, glorificado y deseado: trabajar en ellas era el gran sueño de muchas "fashionistas amateurs" que conocían, seguían y adoraban a las directoras de moda y las estilistas, convertidas en las verdaderas estrellas para estas convencidas "connoisseurs". Hoy, su influencia está a la baja debido a la irrupción de cabeceras, websites y blogs más frescos, útiles y actualizados, y al decaer de la calidad de sus contenidos, trágicamente comprometidos por el interés publicitario.

Películas como "El diablo viste de Prada", a pesar de mostrar la competitividad y fiereza de las redacciones, no dejaba de rodearlas con ese halo de glamour, exquisitez y lujo que aún enamora. De hecho, pocas veces se atreve alguien a romper este embrujo: admitir que el trabajo en estos preciados lugares no es tan maravilloso como las fans imaginan supone, en cierto sentido, arruinar un sueño. Por eso importan tanto las palabras de Lucinda Chambers, de 57 años, directora de moda de la edición británica de "Vogue"durante 25, y despedida fulminantemente por el nuevo director, Edward Enninful, que sustituyó a Alexandra Shulman el pasado mes de mayo.

Y por eso la revista que las ha publicado, "Vestoj", primero borró de su web el ensayo de Chambers y luego lo volvió a colgar con una nota que explicaba que lo había retirado precisamente por su contenido "de naturaleza sensible", concretamente por "las presiones de la industria que Lucinda expone en su artículo".

Goodbye Paris !! Loved spending time with Les Girls @annaewers @kendalljenner @joansmalls @bellahadid. See you on the flip side xoxo

Una publicación compartida de Edward Enninful, OBE (@edward_enninful) el

Edward Enninful sustituyó a Alexandra Shulman el pasado mes de mayo.

Estas son algunas de las cosas que Chambers escribió sobre sus 25 años de experiencia en el mundo de la moda:

  • "Hay muy pocas revistas de moda que hacen que te sientas empoderada. La mayoría te dejan en un estado de ansiedad absoluto por no saber dar la perfecta cena, con la mesa impecablemente puesta y los invitados adecuados. Tengo que admitir que no leo "Vogue" desde hace años. Jamás he mantenido un estilo de vida tipo "Vogue". La ropa es irrelevante para la mayoría de la gente, ridículamente cara. Lo que las revistas quieren publicar es lo último, lo exclusivo. Es una vergüenza que hayan perdido la autoridad que un día tuvieron. Han dejado de ser útiles. Intentamos que la gente compre cosas que no necesita. No necesitan más bolsos, camisas o zapatos. Así que engatusamos, animamos o coaccionamos para que la gente siga comprando. Sé que las revistas han de jugar en los aspiracional, pero ¿porqué no ser aspiracionales y también útiles?".
  • "En el negocio de la moda no se te permite fallar, especialmente en esta época de redes sociales en las que parece obligatorio llevar una vida fantástica y llena de éxito. Hoy nadie puede fallar, y la perspectiva de hacerlo causa ansiedad y terror. ¿Por qué no podemos celebrar el error? Después de todo, nos ayuda a crecer y desarrollarnos. No estoy avergonzada de lo que me ha pasado. Si mis producciones de moda eran una basura... Bueno, sé que no todas eran buenas, algunas sí que eran una basura. La portada de junio con Alexa Chung vestida con una estúpida camiseta de Michael Kors es una mierda. Pero Michael Kors era un gran anunciante y era lo que tenía que hacer. Mientras fotografiábamos, me daba perfecta cuenta de que era una cursilada, pero seguí adelante. Sin embargo, hubo otras producciones que fueron grandes".
  • "En la moda, la gente te mide según tu propia estimación de ti mismo. Si al entrar en una habitación irradias confianza y sientes que eres la bomba, la industria creerá en lo que proyectas. Si, por el contrario, tu apariencia es vulnerable, no te percibirán como un ganador. Recuerdo que hace tiempo, cuando estaba de baja de maternidad, "Vogue" contrató una nueva editora de moda. Cuando me encontré con mi jefa después de haber dado a luz, esta me habló de ella. Me dijo: 'Lucinda, he contratado a alguien nuevo y tiene una pinta fantástica. Vino a la entrevista con un vestido de terciopelo rojo y un par de botas Wellington. No ha fotografiado nunca, pero es guapísima y tiene tanta confianza en sí mismos... Simplemente me enamoré de su 'look'". Yo pensé: 'Vale, démosle una oportunidad'. Pero era una estilista terrible. Simplemente terrible. En el mundo de la moda puedes llegar lejos si tienes una pinta fantástica y mucha confianza en ti misma. La moda está llena de gente ansiosa. Nadie quiere ser el próximo descartado".
  • "El movimiento de la moda es similar al de los bancos de peces. Es cíclico y reaccionario. Nadie puede ser relevante durante toda su vida, todos pasamos por altos y bajos. Pero la gente es codiciosa. Piensan: 'Si funcionó entonces, también tiene que hacerlo ahora'. No comprenden que la moda es una alquimia en la que coinciden la persona adecuada en la compañía adecuada en el momento adecuado. Es extremadamente difícil controlar la creatividad. Sin embargo, los hombres de negocio pretenden que los creativos se comporten como ellos. Todo el mundo quiere más y más y más rápido. Las grandes compañías demandan cada vez más a los diseñadores: hemos sufrido pérdidas. Es muy duro. Los diseñadores tienen problemas con el alcohol, problemas con la droga. Sufren crisis nerviosas. Pedirles que hagan ocho, a veces incluso 16, colecciones al año es demasiado. Lo hacen, pero son malas y por eso son despedidos. Fallan de la peor manera posible: públicamente. ¿Cómo puedes recuperar la confianza suficiente como para decir que estás preparado para volver?".


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