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MBFWM primavera-verano 2017: la evolución de Esther Noriega

La diseñadora articula su propuesta alrededor del concepto japonés 'Kaizen', que da nombre a la colección, y que significa cambio para mejorar. Y lo consigue.

Desfile de Esther Noriega
Desfile de Esther Noriega Gtres

Esther Noriega no podría haber elegido mejor título para la colección primavera-verano 2017 que ha presentado en MBFWM. Bajo el nombre japonés de 'Kaizen', la diseñadora nos hace una propuesta creativa que, como significa este concepto, es un trabajo de cambio, una evolución con el objetivo de mejorar. Y sobre la pasarela todo ello ha sido más que evidente.

Más allá del barroquismo imponente y oscuro de su última colección, Esther Noriega vira hacia una propuesta "más de día, más ligera" con gran presencia de pantalones palazzo y culottes, de vestidos y túnicas de estética deliveradamente romántica que envuelven una silueta hiperfemenina en crepes y gasas translúcidas, nos arropan con faldas evasé de mikado, y abrazan el cuerpo en blusas de gasa.

Los estampados (elaborados por el pintor Ignacio Pastor) también se inspiran en motivos japonenes como los lagos de nenúfares, las flores del árbol del almendro o los colibrís, en un ejercicio gráfico que se mueve entre tonos rosas, malvas, verdes botánicos y el color fetiche de la diseñadora: el dorado Sanger.

La evolución de Esther Noriega traspasa el concepto Kaizen y se materia en la pasarela con la mejor colección que le recordamos a la diseñadora en MBFWM.