Desde que Francisco Umbral calificara a Agatha Ruíz de la Prada como la "autochica", la diseñadora ha hecho suyo el mote, denominando así su colección otoño-invierno 2013. Un trabajo que supone la continuación de lo que se presentó para la pasada temporada, siempre fiel a las ideas de la casa.
Todo trabajado con un solo material, el terciopelo, y realizado como si estuviéramos ante piezas escultóricas. Así se han creado cada uno de los diseños que Agatha Ruíz de la Prada ha subido a la pasarela. Sin escenografía, sin complementos y tapando las caras de las modelos con un verdugo. "Queremos focalizar todo en las prendas, no desviar la atención del público" nos comentaban en el backstage de la firma.
Pero ha habido un aspecto del desfile al que sí han querido dar importanica: la música. Blondie, Madonna y Gossip han sonado en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid como reivindicación de las mujeres radicales, enérgicas. Aquellas que sirven de inspiración para este mundo simbólico lleno de colores, aunque a veces no pretendan transmitir nada especial con ello: "Sacrificamos el significado del corazón, el sol o la estrella para centrarnos en la forma", explican.
Los zapatos espejo han acompañado a las modelos en cada una de las salidas, en las que hemos visto faldas pelota, vestidos a base de bolas navideñas y espumillón, corazones andantes, vestidos mesa y una tímida apuesta por tratar de integrar los colores pasteles en el invierno.
Y para cerrar el desfile, la novia según Agatha Ruíz de la Prada, con un vestido aprovechando los gallos, trozos de tela sobrante de otros diseños que ha desencadenado los aplausos de los incondicionales de la madrileña.
- La opinión de Mujerhoy.com: O te encanta o te horroriza, pero es prácticamente imposible que Agatha Ruíz de la Prada resulte indiferente.