Ultra femenina y mucho más fresca a lo que nos tiene acostumbrados, así es la colección primavera – verano de Amaya Arzuaga, que se ha presentado sobre la pasarela de la Cibeles Madrid Fashion Week.
Huyendo de la rigidez, pero sin renunciar a sus clásicos juegos de volúmenes, la diseñadora ha apostado por prendas muy flexibles y ponibles, inspiradas en la costura de mediados del siglo XX.
Pronunciados escotes en uve y contrastes de largos, que aparecen en vestidos que marcan la cintura de la mujer, mezclando materiales, todo ello en colores mucho más claros de sus habituales, como el malva, el gris perla o el mostaza, dando un aire romántico al verano de 2012.