Con Ágatha Ruiz de la Prada llegó el color, el sentido del humor y la locura a la MBFWM. Un andador con lentejuelas, un piano, un michelín, una jaula de pájaros, una tarta, un espejo... más que vestidos de una diseñadora parecían piezas creadas por un ingeniero industrial con muchas dosis de humor.
Pero todo el surrealismo que se vio sobre la pasarela responde a un propósito. Ágatha Ruiz de la Prada celebró el año pasado 30 años de desfiles, y qué mejor para conmemorarlo que hacer 30 vestidos. "Son mis grandes éxitos, desde mi punto de vista son mis 30 mejores trajes reinterpretados en el 2012", nos confesó la diseñadora minutos antes del show.
Obviamente, ninguna de esas piezas sale al mercado, pero Ágatha estaba cansada de tantas propuestas comerciales en Cibeles. "Está claro que ésta no lo es", puntualiza. "Es muy bonito tener como carta de presentación tus grandes éxitos. Si llevo a un sitio nuevo una colección más prêt-à-porter, a lo mejor no la entienden", añade.
Para Ágatha, las prendas de su propuesta primavera verano 2013 (vídeo del desfile) provocan una emoción determinada -y a tenor de las caras del público durante el desfile, así fue-. "Son trajes que no envejecen, son igual de modernos siempre. Son mis grandes éxitos intelectuales, pero no comerciales", decía orgullosa.
Lo cierto es que la propuesta de Ágatha Ruiz de la Prada puede gustar o no, pero es indiscutible que le ofrece otro aire a la semana de la moda de Madrid. Desde su equipo confiezan que las críticas ya no les afectan, y que por eso han apostado por esta "locura".
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