Después de vestir con escamas al equipo español de natación sincronizada que consiguió la medalla de bronce en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, Dolores Cortés ha presentado en esta nueva edición de la pasarela madrileña una serie de prendas de inspiración étnica llenas de fuerza y color.
Si tuviéramos que destacar solo tres caracteríscas de la colección primavera-verano 2013 de Dolores Cortés esas serían color, gráficos y artesanía. La primera por su apuesta por tonalidades vibrantes con matices flúor, pero sin renunciar al clásico negro, sello inconfundible de la firma.
Los gráficos, porque solo tanto por su inconfundible trabajo del ganchillo,como por el cuidado que hay puesto en cada una de sus prendas, así como en los complementos, obra de una tribu de la península de Guajira en el mar Caribe de nombre Wayúu. Ellos han sido los encargados de crear impresionantes gargantillas y brazaletes dorados propios del mundo azteca, así como bolsos y cintas que también se han visto sobre la pasarela.
Y es que estamos ante una colección que busca el resurgir de la estética autóctona, inspirada en culturas singulares, un mundo ecléctico creado con bañadores, bikinis y trikinis de líneas claras, jugando con originales escotes, tirantes y aberturas en lugares estratégicos.
Estampados actuales que se mezclan con los dibujos más primitivos, apostando por un fuerte contraste expresando una identidad clara. Todo ello aderezado con el calzado de Paco Gil, cuñas que se mimetizan con la moda de baño en los colores más apetecibles para el próximo verano.