Casarse... con una misma

Leo en internet la noticia de una boda muy poco convencional: la que 100 solteras han celebrado... consigo mismas. Las novias en cuestión son las socias fundadoras de la Asociación Cien Solteras por Amor Propio, cuyo lema es claro y rotundo:quererse a una misma es amor de verdad. Y así han querido demostrárselo a ellas mismas y al mundo entero. 

“Tras varios fracasos sentimentales me he dado cuenta de que soy la persona a la que más quiero en este mundo. Así que he decidido formalizar mi relación personal y demostrarle al mundo que yo soy mi media naranja y mi naranja entera”, dijo una de las novias.

El lugar elegido para la boda fue el edificio Burj Khalifa, conocido como la torre de Dubai, que con sus 828 metros es uno de los rascacielos más altos del mundo (es curioso que eligieran un símbolo tan fálico, ¡por cierto!). Tras la ceremonia, las intrépidas esposas de sí mismas se lanzaron todas juntas en ala delta. Vamos, que literalmente fue un bodorrio por todo lo alto. 

Esta noticia puede parecer estrafalaria, pero tiene su aquel. En cuanto la leí me acordé de mi amigo F., que siempre llevaba un precioso anillo en su dedo anular. Un día me dijo que ese anillo simbolizaba su boda consigo mismo. Es decir, su intención y su voluntad de mantenerse fiel a sus creencias, a sus principios, a sus necesidades y deseos. De no traicionarse ni engañarse. De cuidar de sí mismo, respetarse y amarse. 

Me pareció una idea excelente. Porque, al fin y al cabo, la única persona con la que vamos a pasar la vida entera “hasta que la muerte nos separe” somos... nosotros mismos. Así que más nos vale amarnos y respetarnos hasta el fin de nuestros días si queremos encontrar la paz de espíritu y el amor de pareja (el de verdad). ¿No os parece? 

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Autora Paloma Corredor

Periodista y escritora.

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Autora Paloma Corredor

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Paloma Corredor
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¡Hola! Bienvenidos a El juego del amor, un blog sobre las relaciones, el amor y la pareja. Famosos y anónimos, ricos y pobres, todos somos iguales en la búsqueda de la felicidad. Eso sí, las cosas han cambiado mucho. En pleno siglo XXI, Cupido lanza flechas de todos los tipos, tamaños y colores. Y como nos encanta hablar sobre estos asuntos, os invito a leer y comentar mis posts.