Princesas modernas y princesas de Disney

¿Princesas de verdad... o princesas de cuento?

La recién estrenada película Blancanieves, con Lily Collins como la princesa y Julia Roberts haciendo de reina, no se parece mucho al clásico de dibujos animados de Disney.

En
 aquella versión, que todas hemos visto, la protagonista era una criatura etérea, frágil y pura como una rosa al amanecer.  

En cambio, la nueva Blancanieves nos muestra a una princesa resuelta y decidida que, lejos de conformarse con ser la angelical sirvienta de sus amigos los enanitos, es entrenada por ellos para convertirse en toda una guerrera, capaz de sacar la espada y plantar cara a su madrastra.

No es la primera princesa/heroína-guerrera que vemos en el cine. Recordemos a la tremenda Fiona de Shrek, al torbellino de Rapunzel, la Alicia de Tim Burton o la reciente Caperucita. Ninguna de ellas son como las antiguas princesas de Disney. 

Los tiempos han cambiado. Las niñas se identifican con figuras femeninas, independientes, fuertes y poderosas.

S
í, vale. Pero… cualquiera que tenga hijas o sobrinas sabe que la mayoría de las niñas siguen cayendo fascinadas ante las clásicas princesas de Disney. Adoran a la sirenita, a Bella, a Cenicienta y por supuesto a Blancanieves. Criaturas todas ellas bellas, dulces y buenas cuyo gran anhelo es obtener el amor del príncipe azul y vivir felices por siempre jamás.

Recuerdo cuando salieron las revistas con las fotos de la boda de William y Kate y, según cuenta mi hermano, mi sobrina Uma señaló la portada y dijo “¡¡Una princesa!!” Pues claro, como las que ha visto en las pelis, dije yo. Pero mi hermano respondió que Uma, que por entonces tenía 2 años y medio, todavía no había visto ninguna película de Disney.

E
ntonces, ¿lo llevaba en los genes? ¿Nos han comido el coco con los cuentos de hadas de tal manera que se transmite de una generación a otra? 

Yo creo que la verdadera razón por la que Uma identificó a la princesa es que las historias clásicas de príncipes y princesas (muchas de las películas de Disney están basadas en mitos y relatos antiquísimos) conectan con arquetipos universales y deseos muy profundos, aunque choquen con lo políticamente correcto.

P
orque, por muy independiente y resuelta que sea una, ¿a quién no le gustaría encontrar un príncipe azul maravillosamente perfecto con quien experimentar una perfecta felicidad hasta el fin de los tiempos? Lo que me parece estupendo es que ahora, además de románticas, las princesas que se les queden en la retina a nuestras enanas salgan luchadoras y respondonas.

Autora Paloma Corredor

Periodista y escritora.

Paloma Corredor
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Autora Paloma Corredor

Periodista y escritora.

Paloma Corredor
Paloma Corredor

¡Hola! Bienvenidos a El juego del amor, un blog sobre las relaciones, el amor y la pareja. Famosos y anónimos, ricos y pobres, todos somos iguales en la búsqueda de la felicidad. Eso sí, las cosas han cambiado mucho. En pleno siglo XXI, Cupido lanza flechas de todos los tipos, tamaños y colores. Y como nos encanta hablar sobre estos asuntos, os invito a leer y comentar mis posts.

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