Las emociones 'negativas' que son necesarias: llora, grita, enfádate... ¡Es sano!

  • Emociones o sentimientos como el enfado, la tristeza o el miedo que 'a priori' pueden parecer negativos son necesarios y hasta constructivos si se aprende a gestionarlos de forma positiva.

El "las niñas buenas no se enfadan" es para las mujeres lo que para los hombres es el "los chicos no lloran", pero mientras que ellos ya han recorrido un largo camino para soltar una lagrimilla de vez en cuando a las mujeres, según precisa Elisa Agudo, coach empresarial y fundadora de '¿Quién dijo imposible?' todavía se les hace duro mostrar en público su desacuerdo, por temor a que les rechacen o, peor aún, a que les tachen de neurasténicas.

A lo largo de varias generaciones nos hemos preocupado por alimentar los aspectos más racionales de nuestra existencia, dejando de lado las emociones, llegando a considerarlas como algo incómodo, molesto, que escapa a nuestro control y que hay que reprimir. De alguna manera, tal como explica el coach Enrique Jurado, creador del BrandCoaching, se ha producido en muchos casos a un secuestro emocional en toda regla sin darnos cuenta, además, de que las emociones no desaparecen sino que sólo se esconden. Muy gráfico es el ejemplo que pone el coach para definir los efectos de ese secuestro emocional. "Es algo así como meter bajo el agua una de esas pelotas gigantes que se utilizan para hacer pilates pues en cuanto salga lo hará de la forma más inesperada y explosiva que se te ocurra", comenta.

Y es que el problema, como revela Elisa Agudo, viene cuando pensamos que las emociones son el enemigo pues en realidad son nuestras aliadas. "son la forma que tiene nuestro ser de transmitirnos un mensaje, igual que el cuerpo lo hace mediante el dolor. Lo importante es reconocerlas, darles cabida y permitir que se expresen para que podamos liberar toda esa energía retenida y fluir con libertad", destaca la coach. Una opinión que comparte Enrique Jurado para quien las emociones son "tesoros" y, de alguna manera, señales, que nos informan sobre algo claro: cambia algo o, si ahora no te resulta posible, cambia la forma en que lo estás viendo o interpretando.  

Por eso, tal como explica Marian Frías, psicóloga, coach y profesora en 'Darte formación' en la especialidad de coaching de relaciones, ante cualquier emoción (que tendremos que reconocer y nombrar para saber lo que estoy sintiendo) podríamos hacernos las siguientes preguntas: "¿De qué me está informando esta emoción? ¿Qué mensaje me trae esa alegría, tristeza o enfado? ¿Para qué y por qué siento lo que siento? ¿Cómo puedo sentir más de esto, o menos o diferente?". No en vano, para la coautora (junto a Alberto Rodrio) de 'Mucho más que dos', entender y conocer el mundo de las emociones nos otorga el poder de ser escultores de nuestra vida emocional, de nuestros sentimientos, de elegir cómo, hasta dónde y hasta cuándo quiero que me afecten las cosas. "Las emociones son el centro del aprendizaje de la vida, del desarrollo personal, del ecuentro conmigo y del encuentro con el otro", revela.

Efectivamente, es posible aprender a gestionar la emoción a través de las preguntas internas, el encadenamiento de pensamientos y el reenfoque de emociones mediante el cambio hacia aquellas que nos producen satisfacción y plenitud, precisa Javier González, CEO del Instituto Superior Magna Coaching. Así, el experto aconseja evitar transformar una emoción en un estado de ánimo destructivo permaneciendo en ella el menor tiempo posible. Una técnica que ofrece para facilitar esta tarea consiste en enfocar el pensamiento en un objeto neutro (una mesa, por ejemplo) cuando te aborda una emoción negativa para salir de esa emoción y para después activar una emoción positiva pensando en algo que te produzca felicidad o satisfacción.

Al tiempo que transcurre desde que una persona experimenta una emoción hasta que vuelve a la condición de partida el experto de Magna Coaching la denomina "función de recuperación". En este sentido asegura que las personas con menor tiempo de recuperación tienen ventajas: su vida parece estar llena de energía, optimismo y entusiasmo; su tasa de estrés es menor y poseen mayor inmunidad y por tanto una mayor salud física.

A la hora de manejar las emociones, expertos como Ana Escobar, experta en coach emocional de VAK Coaching, alertan de que nos cuesta más ver y aceptar en otras personas las emociones que también a nosotros nos cuesta más manejar. "Si me cuesta enfadarme, no toleraré bien el enfado; si procuro huir de la tristeza, no soportaré ver tristes o llorando a los míos....", argumenta.

GUÍA PRÁCTICA PARA RECONVERTIR LAS EMOCIONES

Aunque existen varias teorías al respecto, la mayoría de los autores coinciden en que las emociones básicas son el miedo, la tristeza, ira, la alegría y el afecto. Con la ayuda de los expertos consultados descubrimos cómo gestionar las tres primeras, aquellas que son supuestamente negativas, para así reconvertirlas en positivas:

- Ira o enfado. Cuando sentimos enfado, tal como alerta Elisa Agudo, es una clara indicación de que no hemos sabido marcar nuestros límites. "A veces volcamos esa responsabilidad en el de en frente porque 'se han saltado' nuestros límites. Pero en realidad tenemos que recuperar nuestro poder personal asumiendo que nosotros, sin querer, lo hemos consentido porque la frontera no estaba bien definida", revela la coach de ¿Quién dijo imposible?, que además opina que el modelo de "amiguismo" no funciona. "Tan prioritario resulta tener la capacidad de decirle al mundo lo que pensamos y sentimos (asertividad positiva) como ser capaces de decir que no (asertividad negativa)". De hecho para Cipriano Toledo, director del Centro de Psicoterapias Avanzadas, saber decir 'no' es fundamental en la vida. Para valorar si eres capaz de hacerlo propone un ejercicio. "A partir de ahora mismo e independientemente de lo que te pidan y quien te lo pida tienes que decir 'no' a las seis siguientes peticiones", reta.

- Tristeza. Es una emoción, como explica Elisa Agudo que, nos recuerda que hemos perdido algo y nos invita a descansar para reponernos. En realidad la pena siempre nos parece inoportuna, como ese incómodo resfriado que llega justo cuando empieza el fin de semana. Pero lo cierto es que, como destaca la experta de '¿Quién dijo imposible?' que precisamente llega en los momentos en los que se precisa una tregua en nuestra vorágine. Por eso la experta invita a tomar ese periodo para hacer una reflexión profunda, tomarse un respiro y respirar, con muchas respiraciones. "Es importante admitir que estamos en duelo para dejar salir ese dolor y volver a encontrar nuestro centro", afirma. Para Cipriano Toledo la tristeza es un estado útil que además permite comunicar a los demás que necesitas atención y cariño.

- Miedo. Sirve para sobrevivir pues nos alerta de los peligros para así poder defendernos. Pero tal como revela Elisa Agudo, si se mantiene durante un tiempo excesivo un estado de alerta o 'modo defensa' durante un tiempo excesivo el cuerpo no distingue entre la realidad y la fantasía. Lo importante es prestar atención para averiguar cuál es el miedo que nos atrapa y qué nos quiere decir para así poder volver a nuestra serenidad, que es fundamental para vivir de una forma sana.