¡Que no te manipulen!

  • Complacemos a los demás por un temor infantil a que se enfaden con nosotras. El deseo de gustar, ser aceptadas y mantener una buena imagen nos lleva a decir “sí” cuando querríamos gritar “no”, a ser buenas y poco problemáticas. Pero cuando siempre callas lo que piensas, quieres y necesitas, cuando antepones los deseos de otra persona a los tuyos, acabas sintiéndote frustrada y muy perdida. Porque si te olvidas de quién eres y qué deseas, si no conoces tus límites ni enseñas a los demás cómo respetarlos, ¿qué puedes ofrecer?

Suelta mochilas

Libérate del ansia de ir por la vida complaciendo a los demás. Si te paras a pensarlo, te darás cuenta de que es un hábito adquirido y que quienes te aprecian no esperan nada de ti, mucho menos que hagas lo que ellos dicen o que reprimas tus deseos. Y si descubres que unos pocos sí lo hacen... entonces, en efecto, te están manipulando y es hora de hacer una criba.

Di "no"


Al vendedor que insiste, a la merienda de mamás a la que no quieres ir, a la última copa que no te apetece, a tu jefe cuando te pide que te quedes una hora más sabiendo que tienes entradas para el teatro... Repítete una y otra vez que no estás en este mundo para dar gusto a los demás, como si fuera un mantra. Créetelo, respira hondo y date cuenta de que ya no eres una niña a quien los demás pueden castigar. Así, decir “no” será cada vez más fácil y verás que te sientes más fuerte y los demás te respetan.

Sé egoísta

Si tienes tendencia a querer gustar y caer bien, es posible que a menudo te veas enredada en situaciones o relaciones que no te interesan. Así que tómate tu tiempo antes de decidir si de verdad quieres aceptar una invitación, un trabajo o a una persona, por muy atractivos, tentadores o interesantes que parezcan en un primer momento. Piensa: ¿de verdad quiero esto en mi vida? ¿Me va a traer algo bueno?

Mira los hechos

Porque las palabras se las lleva el viento. Si una persona no actúa de forma congruente con lo que dice, seguramente te está manipulando. Si tu pareja te dice “eres lo más importante en mi vida”, pero después no tiene tiempo para ti; si estás cansada de trabajar horas extra gratis mientras todo lo que recibes a cambio es un “te valoramos muchísimo”... ¡Atención! No te dejes pisotear. No actúes como si tus deseos no fueran importantes. Acabarás agotada y resentida. Alza la voz y di lo que quieres. Aprende a negociar, a encontrar un justo término medio.

Adiós, chantaje

Quítate de una vez por todas el manto de víctima o la capa de salvadora y alejarás de tu vida esa cosa tan pesada que es el chantaje emocional. No es fácil cuando llevas tiempo cediendo a las exigencias de uno (o varios) “vampiros energéticos”, pero estos se irán apartando de ti a medida que te convenzas de que tienes derecho a vivir tu vida como te plazca y no eres responsable de los sentimientos de ningún otro adulto a tu alrededor.