La psicóloga Ana Villarrubia y la bloguera Alena KH dan sus razones sobre la admiración de la pareja. Como ejemplo, Michelle y Barak Obama, pareja que se muestra amor y admiración en público de manera habitual. 

SÍ: Ana Villarrubia

Psicóloga experta en terapia de pareja. Dirige el Centro de Psicología Aprende a Escucharte, de Madrid. 

Una relación amorosa sana, gratificante, estimulante y placentera conlleva una importante dosis de admiración mutua. Este sentimiento, junto con la intimidad, hacen que se cree un vínculo único y genuino, que satisfaga deseos y necesidades como ninguna otra relación puede hacerlo. La admiración representa el punto de partida de una pareja: reconocer al otro como diferente, especial, misterioso y digno de nuestra atención.

Esto no implica dependencia, veneración, adulación o sometimiento. La admiración bien entendida es aquella que no se utiliza para instrumentalizar la relación, desequilibrarla o ejercer una lucha de poder. Para ser saludable debe ser recíproca y suponer un incentivo para la mejora personal. Permite que los dos se estimulen y aprendan del otro, además de que supone multiplicar los puntos fuertes que poseen como equipo. Refleja el inmenso valor que se le concede al otro como 'pareja irreemplazable'.

Además, fortalece la relación. Tener esa pareja nos llena de orgullo; es como si sus cualidades positivas también hablasen bien de nosotros, que hemos tenido el buen criterio de escoger a esta persona. ¿Dejar de admirar supone el fin de la relación? No puede afirmarse con rotundidad. Suele conllevar una crisis, que pone sobre la mesa la posibilidad de ruptura. El fin de la admiración implica que, al menos, uno de los dos deja de creerse excepcional y valioso; mientras que el otro pasa a sentirse desmotivado y carente de estímulos.

NO: Alena KH

Autora del libro 'El mercado está fatal' y del blog 'Intersexciones', sobre relaciones, amores y desamores.

La admiración no es, en absoluto, necesaria. Es un ingrediente más para despertar el deseo, pero también el principal 'culpable' de una imagen distorsionada de la pareja. Hay personas que sienten una necesidad de admirar porque, en el fondo, buscan en el otro lo que no tienen. Un exceso de reconocimiento, de hecho, podría indicar una baja autoestima.

¿Idealizamos a la personas por admirarlas? Tendemos a hacerlo en la fase del enamoramiento. Les atribuimos cualidades que, en realidad, no poseen. Pero esa etapa tiene fecha de caducidad, se transforma en lo que solemos llamar 'amor': aceptar a la persona tal y como es, con sus virtudes y sus defectos. La admiración puede provocar el enamoramiento, pero para amar a alguien se necesita algo más que pura contemplación de la persona.

La clave es el tiempo. Si hay algún ingrediente esencial para una relación saludable, esos son el respeto y la tolerancia. Están por encima de todo lo demás, siempre que ambos compartan la misma escala de valores. Si dos no están de acuerdo con la definición del concepto de respeto, no pueden ser pareja. Pero si coinciden, entonces, hay tolerancia. Porque la tolerancia es respetar las diferencias de cada uno.