El cambio horario ya es una realidad. Nos levantamos con menos luz, pero en contra, oscurece más tarde. Según una encuesta realizada por Mujerhoy.com, esta modificación repentina pasa desapercibida en la mitad de la población, mientras que un estudio de Mas Vida Red afirma que del 50% de afectados, la mayoría son mujeres. Cansancio, sueño y la necesidad de comer más hidratos son los síntomas más comunes, pero no los únicos. A tí, ¿cómo te afecta?
En el momento de los cambios de horario de invierno y verano, aparece un trastorno debido a que el reloj biológico de nuestro organismo no se corresponde con la hora local. El cuerpo tarda e adaptarse, este periodo puede oscilar entre uno y 5 días. Durante este tiempo, los síntomas que pueden aparecer, en mayor o menor grado, son: cansancio, dolor de cabeza, desorientación, ansiedad, indigestión, trastornos estomacales, insomnio y somnolencia durante el día. Además, puede producirse una reducción en las defensas del organismo que favorece las infecciones (catarros, diarreas).
Vigila tus síntomas
En algunos casos (se estima que lo pueden sufrir hasta 12 % de las personas, especialmente mujeres), el cambio de horario puede favorecer un tipo especial de depresión que se denomina “depresión estacional” o trastorno afectivo estacional (SAD, del inglés "seasonal affective disorder").
Es una forma de depresión que ocurre en relación al cambio de estaciones, sobretodo al principio del invierno. Sus síntomas son :
• Depresión que aparece al comenzar el otoño o el invierno.
• Falta de energía.
• Disminución del interés por el trabajo u otras actividades importantes.
• Aumento del apetito con el consiguiente incremento de peso.
• Deseos de consumir carbohidratos.
• Aumento del sueño y somnolencia diurna excesiva.
• Aislamiento social.
• Disminución de la actividad durante horas de la tarde, acompañada de una merma de la energía y la concentración.
• Movimientos lentos, perezosos y letárgicos.
Si presenta estos síntomas durante más de dos semanas seguidas es conveniente que consulta con un profesional.
¿Por qué se hace el cambio horario?
El cambio de hora comenzó a
generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de
1974, cuando se produjo la
primera crisis del petróleo y algunos
países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación.
Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente
cada cuatro años. Desde la aprobación de la Novena Directiva por el Parlamento Europeo y Consejo de la Unión, en enero de 2001, este cambio horario se aplica con carácter indefinido. La Directiva,
de obligado cumplimiento para todos los países de la Unión Europea, establece con carácter permanente las fechas de inicio y fin del periodo, en las cuales
adelantamos el reloj 1 h. el último domingo del mes de marzo a las 2h. AM y retrasamos el reloj 1 h. el último domingo del mes de octubre a las 3h. AM.
No obstante, cada cinco años, la Comisión debe publicar en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, un comunicado que incluirá el
calendario de fechas de principio y
fin del cambio de la hora oficial de verano-invierno para los cinco años siguientes.